Altos funcionarios israelíes creen que Irán firmó el memorando de entendimiento con Estados Unidos para poner fin a la guerra porque se enfrenta a graves problemas militares y económicos.
Según estas evaluaciones, el acuerdo proporciona a Teherán un alivio político y económico crucial. Este respiro le permite resistir la presión durante el resto del mandato del presidente estadounidense Donald Trump, al tiempo que mantiene sus programas nucleares y de misiles balísticos. Se trata de activos que podrá reactivar y mejorar posteriormente cuando lo desee.
El liderazgo iraní necesita algo más que la mera supervivencia del régimen. Necesita un acuerdo que proporcione seguridad y estabilidad, facilite el levantamiento de las sanciones y permita el acceso a miles de millones de dólares en activos iraníes congelados en el extranjero.
Estas medidas se consideran esenciales para hacer frente a una creciente serie de problemas internos, entre los que se incluyen el aumento del coste de la vida, el deterioro de los servicios públicos, la elevada inflación y el desempleo, y el colapso de la moneda nacional.
Altos funcionarios de seguridad creen que es poco probable que Irán firme un nuevo acuerdo nuclear en los términos que busca Washington.
Se prevé que Teherán utilice tácticas dilatorias y estrategias de negociación para prolongar las conversaciones. El objetivo es dificultar que Trump reanude la acción militar contra Irán con el paso del tiempo.
Los funcionarios iraníes son plenamente conscientes de que las negociaciones sobre el acuerdo nuclear de 2015 con la administración Obama duraron aproximadamente 18 meses.
En consecuencia, ven pocas posibilidades de que las negociaciones con la administración Trump puedan concluirse dentro del plazo propuesto de 60 días.
Mientras tanto, se espera que Irán aproveche al máximo todas las ventajas políticas y económicas derivadas del memorando de entendimiento.
Según fuentes de seguridad de alto nivel, los responsables políticos iraníes creen que los dos principales puntos de presión a su disposición, el estrecho de Ormuz y el estrecho de Bab el-Mandeb, les proporcionan una influencia significativa tanto sobre Estados Unidos como sobre la economía mundial.
Consideran que esta ventaja permite a Teherán entablar negociaciones prolongadas, reduciendo así la probabilidad de un retorno a las hostilidades. Irán parece dispuesto a resistir la presión del gobierno de Trump durante los próximos dos años y medio, hasta el final del mandato presidencial, para ganar un tiempo valioso.
Los líderes iraníes también reconocen las presiones políticas que enfrenta la administración Trump. Estas incluyen el aumento de los precios del combustible, las próximas elecciones de mitad de mandato en noviembre y la creciente presión de los estados del Golfo que buscan la estabilidad regional e instan a Washington a evitar una nueva escalada militar.
Protección de los representantes regionales
Al mismo tiempo, Irán busca proteger a sus aliados regionales mientras promueve su visión de seguridad más amplia entre los estados del Golfo, una visión que exige la eliminación de las bases militares extranjeras de la región.
Aunque Irán y sus organizaciones aliadas dentro del llamado “Eje de la Resistencia” han sufrido importantes reveses durante la guerra, Teherán aún mantiene influencia a través de fuerzas interpuestas en el Líbano, Irak, Yemen y la Franja de Gaza, incluso si estas organizaciones se han debilitado significativamente.
No obstante, altos funcionarios de seguridad creen que Irán conserva la capacidad de amenazar a Israel a través de estos grupos interpuestos. Hezbolá en Líbano sigue siendo el activo regional más importante de Teherán, mientras que los hutíes en Yemen continúan sirviendo como un importante elemento disuasorio contra Estados Unidos gracias a su capacidad para amenazar el transporte marítimo en el estrecho de Bab el-Mandeb e interrumpir la libertad de navegación en el mar Rojo.
El bloqueo marítimo y las sanciones económicas estadounidenses han tenido un impacto significativo en la economía y los recursos financieros de Irán, afectando directamente la capacidad de Teherán para financiar a estas organizaciones interpuestas.
Esto justifica la insistencia de Irán en la liberación inmediata de unos 24 mil millones de dólares en virtud del memorando de entendimiento. Teherán también aspira a obtener ingresos sustanciales al reanudar las exportaciones totales de petróleo a través del estrecho de Ormuz una vez que finalicen las restricciones navales estadounidenses.
Irán sufrió un importante revés estratégico en Siria con la pérdida de su aliado, el presidente Bashar al-Asad. Como consecuencia, perdió su principal corredor logístico para el envío de armas y equipo militar desde Irán a Hezbolá en el Líbano.
En lo que respecta al Líbano, Irán está cada vez más preocupado por la posibilidad de que Israel intente desmantelar la segunda línea defensiva de Hezbolá, en particular las posiciones de la Fuerza Badr en la región de Nabatieh, al norte del río Litani, que sirven de zona de protección para Beirut. Según las evaluaciones de seguridad, esta preocupación fue una de las principales razones de la intervención directa de Irán en apoyo de Hezbolá y de su declaración de una nueva fórmula de disuasión contra Israel: cualquier ataque contra el distrito de Dahiyeh en Beirut provocaría una respuesta directa iraní.
Según se informa, los líderes iraníes temen que el principal bastión de Hezbolá en el suburbio sur de Beirut esté bajo grave amenaza y que una ofensiva israelí a gran escala en esa zona pueda provocar el colapso del principal aliado regional de Teherán.
Los funcionarios de seguridad consideran que Irán está intentando limitar las pérdidas adicionales. Exteriormente, Teherán busca proyectar confianza y fortaleza, manteniendo al mismo tiempo su posición regional. En privado, Irán procura evitar una guerra directa con Israel o Estados Unidos, con la esperanza de prevenir nuevos reveses.
El objetivo de Irán es alcanzar un acuerdo político con Washington, pero en términos aceptables para Teherán, en lugar de los dictados por Estados Unidos. Dicho acuerdo salvaguardaría la supervivencia de la República Islámica, frenaría la erosión de la influencia regional de Irán y preservaría el principio fundamental del gobierno del jurista islámico.
Las autoridades afirman que Irán se encuentra ahora en su punto más vulnerable desde 1979. Irán considera el memorando de entendimiento una herramienta vital para salir de la crisis, ganar tiempo para recuperarse y utilizar las negociaciones para suavizar las exigencias estadounidenses sobre su programa nuclear.
Publicado originalmente por el Centro de Jerusalén para la Seguridad y los Asuntos Exteriores.