Opinión

Desde el Líbano hasta una flotilla en Gaza, la distorsión domina el discurso público mientras que la realidad se deja de lado.
Todo ser humano pensante debería querer indagar más allá de la superficialidad material de este mundo para descubrir la verdad, la profundidad y la autenticidad.
Su ideología, propia de los Hermanos Musulmanes, alberga una profunda enemistad hacia Occidente judeocristiano. Israel es su primer objetivo, pero no el último.
La industrialización del engaño se ha perfeccionado, comprando voluntades en universidades, organismos internacionales y en las redacciones de los medios más prestigiosos de Occidente.
Para Israel, la guerra no es territorial, es existencial. La reiteración de una memoria histórica que la Hagadá formula sin ambigüedades: en cada generación, alguien se levanta para destruirnos.
En el judaísmo, el pasado nunca queda simplemente atrás. Es algo que constantemente elegimos cómo afrontar.
La isla de Kharg no es solo un activo iraní; es un punto de presión global cuyo destino podría influir en el entorno de seguridad de Israel durante los próximos años.
Treinta y cuatro años después del atentado contra la embajada de Israel que mató a mi esposa, la lucha contra el régimen responsable continúa.
Cada generación de judíos se enfrenta a la misma pregunta: ¿Continuaremos con nuestra identidad o dejaremos que otros la definan por nosotros?
La guerra de Trump contra Irán, “Operación Furia Épica”, es absoluta y fantásticamente justa, al igual que la operación “León Rugiente” de Israel.
Israel entendió algo que muchos en Europa y en América se niegan a aceptar: no se puede coexistir con quienes tienen como objetivo declarado tu desaparición
Así como en Purim necesitamos profundizar en la historia de Ester para ver la acción divina, debemos prestar más atención a lo que sucede en nuestro interior y en el de quienes nos rodean.