Opinión
El proyecto de ley que consagra la exención del servicio militar obligatorio para los judíos ultraortodoxos es solo un síntoma de un problema más profundo.
Las perspectivas para dos demócratas de Pensilvania son desoladoras. Y ahora mismo, es difícil imaginar que el partido nomine a un candidato presidencial que apoye al Estado judío.
Cuando una sociedad deja de reconocer el odio, deja también de responder frente a él.
Los miembros de la organización están actuando con intención y malicia para desmantelar la comunidad judía estadounidense.
Hoy en día, el continente a menudo tiene dificultades para defender los mismos valores y el orden de seguridad que el poder estadounidense sigue garantizando.
Básicamente, crea un acuerdo musulmán-sunita con una población combinada de 500 millones de personas.
Ha logrado presentar como un hecho la acusación de ‘genocidio’ contra Israel, la cual constituye una nueva versión del antiguo libelo de sangre medieval y una forma de inversión del Holocausto.
El concurso ofrece algo que rara vez brindan las noticias: una sensación de participación, donde las reglas son claras, el resultado es definitivo y no está en juego la supervivencia.
Desde el Líbano hasta una flotilla en Gaza, la distorsión domina el discurso público mientras que la realidad se deja de lado.
Todo ser humano pensante debería querer indagar más allá de la superficialidad material de este mundo para descubrir la verdad, la profundidad y la autenticidad.
Su ideología, propia de los Hermanos Musulmanes, alberga una profunda enemistad hacia Occidente judeocristiano. Israel es su primer objetivo, pero no el último.
La industrialización del engaño se ha perfeccionado, comprando voluntades en universidades, organismos internacionales y en las redacciones de los medios más prestigiosos de Occidente.