Hezbolá
“Cualquier uso de la fuerza” desde territorio libanés contra civiles o soldados israelíes recibirá una “respuesta contundente”, advertía el comunicado.
El 27 de septiembre de 2024, la Fuerza Aérea Israelí lanzó al menos una docena de bombas antibúnker de 2 mil libras sobre el escondite del líder de Hezbolá en Beirut.
La destrucción de la red de mando clandestina de la Unidad Badr le da a Israel una ventaja “física, no solo diplomática”, que puede utilizar en cualquier negociación, según declaró un exoficial de las FDI a JNS.
El presidente libanés, Joseph Aoun, se reunió con líderes locales en el sureste del país, no muy lejos de donde las tropas de las FDI destruyeron una importante base de Hezbolá.
El ejército israelí rechazó las acusaciones del jefe de la ONU en relación con los ataques dirigidos contra bastiones de Hezbolá al norte de la frontera.
“No permitiremos que ningún ejército terrorista se establezca en nuestra frontera. Estamos comprometidos a derrotar al régimen terrorista en Irán”, declaró el primer ministro.
Las tropas derribaron el dron.
Esta maniobra diplomática se produce en un momento en que Israel presiona para que Hezbolá se desarme.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, se reunió con funcionarios estadounidenses para discutir los avances en las conversaciones entre Israel y Líbano, mediadas por Estados Unidos.
El primer ministro israelí señaló que, si bien el programa nuclear de Teherán se ha visto “duramente golpeado”, la República Islámica no ha renunciado a sus aspiraciones nucleares.
El gobierno libanés es el único interlocutor legítimo para las conversaciones sobre el futuro del país, declaró un portavoz del Departamento de Estado de Estados Unidos.
La operación se produjo tras un ataque con drones durante la noche contra tropas israelíes en la cresta de Ali al-Taher.