El Organismo Internacional de Energía Atómica confirmó el martes que identificó mediante imágenes satelitales “daños recientes” en los edificios de acceso a la Planta Subterránea de Enriquecimiento de Combustible (FEP) de Natanz, en Irán.
“No se esperan consecuencias radiológicas y no se detectó ningún impacto adicional en la propia FEP, que ya había sufrido daños severos durante el conflicto de junio”, señaló el organismo de control nuclear en la red social X.
El anuncio se produce después de que el director general del organismo, Rafael Grossi, declarara el día anterior que no existían “indicaciones” de que instalaciones nucleares iraníes hubieran sido dañadas desde el inicio del actual conflicto.
Grossi informó a la Junta de Gobernadores del organismo durante una reunión de emergencia en Viena que, aunque continúan los esfuerzos para contactar a las autoridades nucleares iraníes, su organización “no ha recibido respuesta hasta el momento”.
Añadió además que “hasta ahora no se ha detectado ningún aumento en los niveles de radiación por encima de los niveles habituales de fondo en los países vecinos de Irán”.
Tras el inicio de la guerra el 28 de febrero, el OIEA indicó que no podía verificar si Irán suspendió el enriquecimiento de uranio después de los ataques contra sus instalaciones nucleares durante la guerra de 12 días librada en junio pasado con Israel y Estados Unidos.
En un informe confidencial distribuido entre los estados miembros y revisado por Associated Press, el organismo señaló que Teherán negó a los inspectores el acceso a instalaciones que fueron alcanzadas durante los combates.
Irán mantiene cuatro instalaciones declaradas de enriquecimiento, y el OIEA advirtió que la continua falta de supervisión le impide proporcionar información sobre el “tamaño, la composición o el paradero” del material nuclear. El informe añadió que la “pérdida de continuidad del conocimiento… debe abordarse con la máxima urgencia”.