El presidente de Israel, Isaac Herzog, junto a su esposa Michal, llegó al Aeropuerto Internacional de Tocumen en un vuelo de la aerolínea El Al, en la primera visita oficial de un jefe de Estado israelí a Panamá, la mañana del 6 de mayo.
Tras la ceremonia de bienvenida, Herzog y su homólogo panameño, José Raúl Mulino, sostuvieron un encuentro privado en el Palacio de Las Garzas, seguido de una reunión bilateral ampliada. Durante las conversaciones, abordaron el fortalecimiento de los lazos estratégicos entre ambos países y la ampliación de la cooperación en áreas como tecnología, innovación, gestión del agua, salud, comercio, agricultura y seguridad.
En declaraciones a la prensa, Herzog expresó gratitud por el cálido recibimiento y calificó a Panamá como un aliado histórico.
“Nunca olvidaremos cómo Panamá estuvo junto al pueblo judío en los albores de nuestro Estado, apoyando la histórica resolución sobre el establecimiento de Israel y formalizando relaciones pocas semanas después de nuestra independencia”, manifestó.
También destacó que, a pesar de la distancia geográfica, Panamá e Israel comparten el hecho de servir como puente: Panamá conecta océanos, continentes y personas, mientras que Israel ha sido históricamente un cruce de rutas comerciales, civilizaciones y tradiciones religiosas.
Por su parte, Mulino reafirmó la postura de Panamá como “país de diálogo, como puente del mundo” y reiteró su compromiso con la promoción de la paz y la estabilidad global. “Creemos firmemente que la cooperación y el entendimiento son el camino hacia la prosperidad”.
“Este encuentro representa mucho más que un acto ceremonial; es la reafirmación y renovación de una sólida relación entre nuestras dos naciones, construida sobre la confianza, el respeto mutuo y la cooperación que se ha fortalecido en diversas áreas durante más de siete décadas”, aseguró.
En su discurso, Herzog se refirió al conflicto actual con Irán, subrayó su impacto en esta región del mundo y mencionó el atentado terrorista contra el vuelo 901 de Alas Chiricanas, ocurrido el 19 de julio de 1994 y atribuido a Hezbolá. La mayoría de las víctimas fueron empresarios judíos.
“El régimen terrorista de Irán y sus apoderados se extienden mucho más allá de Medio Oriente. América Latina ha sentido el largo brazo del terror iraní. En Panamá, Hezbolá asesinó a 20 civiles inocentes en un horrendo ataque terrorista en 1994. La comunidad internacional no puede hacer la vista gorda ante el caos que el régimen iraní propaga por todo el mundo”.
Panamá alberga la mayor comunidad judía de Centroamérica, con un estimado de entre 12 mil y 15 mil miembros de distintas tradiciones, la mayoría de los cuales reside en la Ciudad de Panamá.
“La vibrante y arraigada comunidad judía de Panamá, refleja mucho de la historia judía de supervivencia y crecimiento, pero también de Panamá. En un momento en que el antisemitismo ha aumentado de forma tan dramática en todo el mundo, Panamá da ejemplo y sigue siendo en gran medida un santuario de tolerancia y respeto mutuo para el pueblo judío, y quiero felicitar al pueblo panameño y a su liderazgo por ello”, destacó.
Herzog también se refirió a la importancia de la seguridad marítima. “Panamá comprende, quizás mejor que nadie, la importancia vital de la libertad de navegación y por qué vale la pena defenderla. Los intentos de Irán y sus apoderados de amenazar, bloquear o perturbar la libertad de navegación en aguas internacionales -que han incluido la incautación de embarcaciones panameñas- ponen en peligro la seguridad y la estabilidad de todo el mundo”.
Posteriormente, la Presidencia ofreció un almuerzo para las delegaciones y dignatarios de ambos países, entre ellos, el embajador de Israel en Panamá, Mattanya Cohen, y su contraparte panameña en Israel, Ezra Cohen, así como empresarios y miembros de la comunidad judía.
El encuentro entre ambos mandatarios marca un hito en las relaciones entre Israel y Panamá: es la primera visita de Herzog a América Latina como presidente y la primera visita oficial de un jefe de Estado israelí al país.
En la noche, Herzog partió hacia Costa Rica para asistir a la toma de posesión de la presidenta electa Laura Fernández Delgado, por invitación del mandatario saliente Rodrigo Chaves Robles.