Un par de cientos de médicos judíos franceses interesados en trasladarse a Israel se reunieron el domingo en París en una importante feria de inmigración para profesionales de la medicina.
El evento se celebró en un momento de gran agitación en la diáspora judía, algo especialmente notorio en Francia, donde viven 450 mil judíos, pero también la mayor población musulmana de Europa. Una encuesta reciente reveló que casi cuatro de cada cinco judíos franceses se sienten inseguros.
“Cada vez es más difícil vivir aquí debido al antisemitismo”, dijo Raphael Mimoun, de 26 años, médico de cabecera en París, que asistió al evento con su esposa, que es cirujana.
“La mayoría de los jóvenes están pensando mucho en cómo pueden vivir en Israel antes de que sea demasiado tarde”, dijo Eva Cohen, de 30 años.
Cómo paliar la escasez de médicos en Israel
La tercera edición de MedEx París, que busca abordar simultáneamente la escasez de médicos en Israel, fue presentada por la organización sin fines de lucro Nefesh B’Nefesh en colaboración con los ministerios israelíes de aliá e integración, salud y el Néguev y Galilea, junto con la Agencia Judía para Israel, un organismo cuasi gubernamental.
En los últimos dos años y medio se han celebrado eventos similares dirigidos exclusivamente a profesionales de la medicina en París, Buenos Aires, Londres, Los Ángeles, Sídney, Melbourne, Toronto y Montreal.
Durante la reunión, cuyo objetivo era simplificar la burocracia gubernamental para los médicos, se presentaron más de 50 solicitudes de convalidación de licencias médicas ante el Ministerio de Salud israelí.
Inmigración en tiempos de guerra
Sin embargo, con la guerra asolando Israel desde el ataque liderado por Hamás el 7 de octubre de 2023 en el sur del país, la inmigración ha supuesto un desafío.
El año pasado, 558 judíos franceses emigraron a Israel, en comparación con los 519 del año anterior, según cifras del Ministerio de Aliá e Integración de Israel.
El número de médicos franceses que se trasladaron a Israel aumentó de 25 en 2004 a 57 el año pasado.
“Nuestro reto es que Israel sea la máxima prioridad para quienes decidan marcharse, y eso significa que hacemos todo lo posible para facilitar una integración sin problemas”, declaró a JNS el ministro israelí de Aliá e Integración, Ofir Sofer.
Señaló que el programa ha alcanzado más de un tercio de su objetivo de traer a Israel a 2 mil médicos de todo el mundo en un plazo de cinco años, y que su impacto en el sistema sanitario del país se está haciendo notar en zonas periféricas como el Néguev y Galilea.
‘No hay futuro en Francia’
“Siempre hay antisemitismo, pero soy un judío orgulloso”, dijo Eitan, de 37 años, médico de cabecera y padre de tres hijos, quien afirmó que planea mudarse a Jerusalén en los próximos diez años por el bien de sus hijos. “No hay futuro en Francia”.
“La gente aquí está en vilo y tiene que tomar una decisión difícil”, declaró a JNS Tony Gelbart, cofundador y presidente de Nefesh B’Nefesh. “Siempre ha existido el antisemitismo en el mundo, pero cuando te lo presentan directamente y no a tus espaldas, te preocupa”.
“Siempre decíamos que no se trataba de huir de algo, sino de ir hacia algo, pero ahora, en varios países, huir se ha convertido en la realidad”, afirmó.
Durante el último cuarto de siglo, el grupo se hizo conocido por su labor en la promoción de la inmigración procedente de Estados Unidos y Canadá.
“Esta es la primera vez en 25 años que vemos aquí una preocupación expresada por tantos, que no vislumbran un futuro estable para ellos y las generaciones futuras”, dijo el rabino Yehoshua Fass, cofundador y director ejecutivo de la organización.
Una conexión con Israel después del 7 de octubre
“Quiero ayudar a Israel porque será el único país que me apoyará si necesito ayuda”, dijo Melvin, de 35 años, originario de Bruselas, quien está haciendo su residencia en cirugía plástica y espera mudarse en unos cinco años. “Aquí, tengo miedo de mostrar que soy judío porque hay mucho antisemitismo. Si quieres tener éxito, tienes que ocultar tu judaísmo”.
“Con todo lo que ha ocurrido en los últimos dos años, nos sentimos muy conectados con Israel”, dijo Laurent Bonnamy, de 57 años, ginecólogo de la isla de Tahití, en la Polinesia Francesa, quien inició el proceso de legalización de sus documentos médicos. “Aquí, nos sentimos inútiles para la nación judía y para Israel”.