Poco más de un año después de su fundación, el partido Yashar, liderado por el ex jefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) Gadi Eisenkot, llega a las elecciones del 27 de octubre como el principal rival del Likud del primer ministro Benjamin Netanyahu.
Yashar se presenta como un vehículo para la reconstrucción nacional, que combina la experiencia en seguridad con el compromiso de un gobierno profesional y de obligaciones cívicas compartidas.
Entender ese atractivo exige repasar el recorrido de Eisenkot desde el mando militar hasta el gobierno de guerra y, finalmente, hasta un partido propio.
El movimiento
Eisenkot pasó 41 años en las FDI, donde ascendió en la Brigada Golani, encabezó el Comando Norte y fue el 21º jefe del Estado Mayor de Israel entre 2015 y 2019, antes de entrar a la Knéset en 2022 con la alianza Unidad Nacional de Benny Gantz.
Tras la masacre encabezada por Hamás el 7 de octubre de 2023, Eisenkot se sumó como ministro al gobierno de emergencia de Netanyahu y participó como observador en el gabinete de guerra.
Su hijo, el sargento mayor (en la reserva) Gal Eisenkot, cayó en combate en Gaza en diciembre de ese año, y dos sobrinos suyos también murieron durante la guerra.
En junio de 2024, Eisenkot dejó el gobierno junto con Gantz al argumentar que las consideraciones políticas influían en las decisiones de guerra, y al año siguiente rompió con Gantz y renunció a la Knéset.
“El partido trabajará por la reparación, la sanación y la esperanza para la sociedad israelí”, afirmó Eisenkot al anunciar la creación de Yashar el 16 de septiembre de 2025, en un lanzamiento que reunió a figuras de la política, los negocios, la seguridad y la sociedad civil.
Esa combinación se refleja en su lista electoral, que tiene en el segundo lugar al exdirector del Shin Bet Yoram Cohen y en el tercero a la exministra Orit Farkash-Hacohen.
La emprendedora social Adi Altschuler, propuesta por el partido como ministra de Educación, ocupa el cuarto lugar, y los exministros Matan Kahana y Chili Tropper, junto con el exjefe de Presupuesto del Ministerio de Finanzas Shaul Meridor, completan los siete primeros puestos.
En conjunto, le dan a Yashar una dirigencia que proviene del sistema de seguridad, los cargos electivos, la administración pública y la educación, las áreas sobre las que el partido construyó su programa de gobierno.
El programa
El programa de Yashar vincula la seguridad nacional con cambios en la forma de gobernar Israel y propone una estrategia de seguridad nacional basada en la planificación a largo plazo, unas fuerzas armadas más fuertes, fronteras reforzadas y una mayor cooperación regional.
Eisenkot considera a Irán su principal preocupación externa y defiende fortalecer la relación con Estados Unidos y ampliar los acuerdos de paz de Israel, además de prometer una comisión estatal de investigación sobre el 7 de octubre y la conducción de la guerra.
En cuanto a la cuestión palestina, Eisenkot rechaza la fórmula de los dos Estados.
“La solución de dos Estados es un grave error”, declaró en agosto a Israel Hayom.
En la misma entrevista, sin embargo, se opuso a avanzar con la construcción en E1, la zona entre Jerusalén y el área urbanizada de Maale Adumim, en Judea, por el costo diplomático internacional, y criticó la “violencia de colonos” al advertir que las políticas del gobierno en Judea y Samaria dañan la legitimidad internacional de Israel.
En el plano interno, el servicio obligatorio es el eje del programa de Yashar, que propone exigir el servicio militar o un servicio cívico-nacional significativo a todos los sectores de la población, incluidos los jaredíes y los árabes.
Las FDI seleccionarían a los reclutas según sus necesidades y el resto sería destinado al servicio civil, mientras que hasta el 3% de cada cohorte anual podría recibir prórrogas renovables de un año para estudiar Torá, sujetas a requisitos de elegibilidad y a una instrucción básica.
Quienes eludan el servicio sin una exención enfrentarían sanciones penales y la pérdida de beneficios.
Yashar propone además una Ley Básica que fije reglas más claras sobre las facultades de la Knéset, el gobierno y los tribunales, y promete preservar la independencia judicial y a la vez proteger la potestad legislativa del Parlamento.
Sin embargo, su programa publicado no especifica cómo se designarían los jueces ni cuándo podrían los tribunales anular leyes.
El partido también busca un amplio acuerdo sobre una Constitución y propone limitar a dos los mandatos de los primeros ministros y fijar un tope a la cantidad de ministros.
En lo económico, Yashar combina medidas para fomentar la competencia con inversión pública, y propone eliminar barreras a la importación y regulaciones exclusivas de Israel, ampliar las importaciones paralelas y reducir los monopolios.
Junto con esas reformas, promete inversión en infraestructura y reconstrucción en el norte y en el sur, con prioridad para los reservistas de las FDI en la asistencia estatal.
La educación sigue la misma línea de reforma centralizada, con un núcleo obligatorio de materias como matemática, inglés y hebreo, aunque el partido también aboga por dar más autoridad a las escuelas y a los gobiernos locales.
Su programa propone además reforzar la educación tecnológica y la educación judía tradicional.
La agenda interna incluye también un gabinete nacional contra el crimen organizado y un programa para enfrentar la violencia en la sociedad árabe y en el conjunto de la población.
Los aliados
Los principales aliados potenciales de Yashar son la lista Beyajad de Naftali Bennett y Yair Lapid, Israel Beitenu de Avigdor Liberman y HaDemokratim de Yair Golan.
El 26 de septiembre, los cinco líderes firmaron un acuerdo para coordinar sus campañas, no atacarse entre sí y crear grupos de trabajo sobre la participación electoral y las políticas de un futuro gobierno, con una agenda común que incluye el reclutamiento de los jaredíes y una comisión estatal de investigación sobre el 7 de octubre.
Esa cooperación no resolvió quién encabezaría un eventual gobierno.
Para Eisenkot, la fuerza electoral debe definir al candidato del bloque, de modo que el líder del partido más votado sea el candidato a primer ministro, y además rechaza un acuerdo de rotación.
Bennett y Liberman siguen aspirando a ser primer ministro, por lo que la cuestión del liderazgo sigue sin resolverse.
Más allá de esos aliados, Eisenkot fijó cuatro condiciones para integrar su gobierno: aceptar el carácter judío y democrático de Israel, respetar la Declaración de Independencia, el servicio obligatorio y el reconocimiento de Hamás como una organización terrorista que debe ser destruida.
“Hoy no veo ningún partido árabe o jaredí que acepte estas reglas”, afirmó en una entrevista con el Canal 12 el 26 de septiembre, en la que descartó de forma explícita incluir al partido Ra’am de Mansour Abbas con sus posiciones actuales.
Los críticos de Eisenkot sostienen que excluir a los partidos árabes de la coalición todavía deja espacio para depender de su apoyo parlamentario.
En agosto, el propio Eisenkot dejó abierta la posibilidad de un gobierno en minoría como último recurso, que podría asumir con los votos a favor o las abstenciones de los partidos árabes sin darles cargos en el gabinete.
Liberman rechazó participar en un esquema así, lo que plantea un posible obstáculo dentro del bloque que busca formar Eisenkot.
Las encuestas reflejan la dificultad, ya que un sondeo de Zman Yisrael realizado entre el 30 de septiembre y el 1 de octubre dio 49 escaños a las cuatro listas aliadas, frente a 53 para los partidos alineados con Netanyahu.
Con sus aliados declarados todavía lejos de la mayoría, Eisenkot enfrenta dos desafíos: asegurarse el liderazgo del campo opositor y reunir apoyo parlamentario suficiente para un gobierno que acepte sus condiciones.