Israel se toma “muy en serio” las reiteradas declaraciones del presidente turco, Recep Tayyip Erdoğan, contra el Estado judío, advirtió el domingo el primer ministro Benjamin Netanyahu.
“Prácticamente no pasa un día sin que Erdoğan pida la destrucción del Estado de Israel”, declaró Netanyahu. “Nos tomamos estas palabras muy en serio, porque si algo hemos aprendido de la historia de nuestro pueblo, es que cuando alguien dice que pretende destruirte, debes tomarlo en serio”.
Añadió que Israel le plantearía el asunto a Washington. “No estamos ignorando esto”, dijo el primer ministro.
Erdoğan afirmó el sábado que el sionismo “genocida, ocupante y expansionista” representa una amenaza existencial para Turquía, continuando así con una retórica agresiva desde los ataques liderados por Hamás el 7 de octubre de 2023 y la consiguiente guerra de Gaza.
El Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel criticó duramente a Erdoğan, calificándolo de “dictador” que persigue a opositores políticos, encarcela a periodistas y apoya a grupos yihadistas. “Erdoğan pasará. Israel permanecerá para siempre”, declaró el ministerio en X.
El ministro de Asuntos de la Diáspora y Lucha contra el Antisemitismo, Amichai Chikli, también reaccionó, escribiendo el sábado por la noche que Erdoğan es un “dictador antisemita desquiciado” cuyo “discurso con tintes nazis revela la verdad: partidario del terrorismo, asesino de kurdos y tirano”.
Erdogan is a deranged antisemitic dictator driven by obsessive hatred of Israel and a long record of vile incitement against the Jewish people.
— עמיחי שיקלי - Amichai Chikli (@AmichaiChikli) June 27, 2026
His Nazi-tinged speech reveals the truth: terror supporter, Kurd murderer, and tyrant.
A repulsive, insane, and wicked man. https://t.co/NLwnYkUaKT
Mientras tanto, el diputado del Likud, Amit Halevi, pidió el domingo el cierre inmediato del consulado turco en Jerusalén y sanciones diplomáticas contra Ankara. En declaraciones a las afueras de la misión, Halevi advirtió que estaba “funcionando como una embajada de facto para una entidad hostil dirigida por Hamás”, citando las conclusiones del Centro Katz de Jerusalén para la Política Aplicada (JCAP) sobre la actividad turca en la capital.
Las relaciones entre Israel y Turquía se han deteriorado drásticamente durante la guerra, y Ankara ha mantenido contactos con Hamás y ha suspendido las relaciones comerciales, aunque sin llegar a una ruptura diplomática total.