A las 2:45 p.m. del lunes, más de tres décadas después del ataque, Ali Zaki Hage Jalil, principal sospechoso del atentado contra el vuelo 901 de Alas Chiricanas, llegó a Panamá procedente de Venezuela, en lo que autoridades estadounidenses calificaron como un paso importante en la búsqueda de justicia.
“Su captura y extradición se logra gracias a la cooperación entre los gobiernos de Panamá, Venezuela y Estados Unidos”, declaró en conferencia de prensa Kevin Cabrera, embajador de Estados Unidos en Panamá, ante periodistas y familiares de las víctimas.
El 19 de julio de 1994, el vuelo 901 partió del aeropuerto de France Field en la ciudad de Colón con destino a Ciudad de Panamá. A bordo viajaban 18 pasajeros -en su mayoría empresarios judíos que trabajaban en la Zona Libre de Colón- y tres tripulantes. Minutos después del despegue, una explosión en pleno vuelo provocó la caída de la aeronave, causando la muerte de las 21 personas a bordo, incluido el presunto autor del atentado.
El hecho ocurrió un día después del devastador ataque contra la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) en Buenos Aires, que dejó 85 muertos y cientos de heridos. Ambos ataques han sido vinculados por autoridades estadounidenses al grupo terrorista libanés Hezbolá, respaldado por Irán.
Durante años, el caso permaneció sin avances de consideración. Hage Jalil fue detenido el 6 de noviembre de 2025 en la isla de Margarita, en Venezuela, tras una alerta roja internacional, y su extradición fue aprobada por el Tribunal Supremo de ese país en marzo de 2026.
Su llegada a Panamá marca un avance significativo en un proceso lento para esclarecer el caso y llevar ante la justicia a los autores del mismo.