Teherán: EE.UU. debe abandonar sus “exigencias excesivas”

Según informes, la República Islámica ha rechazado las demandas de Washington de desmantelar sus tres principales instalaciones nucleares y entregar su uranio enriquecido.

El entonces viceministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, en visita a la sede del Organismo Internacional de Energía Atómica en Viena, abril de 2021. Foto de Dean Calma/OIEA vía Wikimedia Commons.
El entonces viceministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, en visita a la sede del Organismo Internacional de Energía Atómica en Viena, abril de 2021. Foto de Dean Calma/OIEA vía Wikimedia Commons.

Para que la diplomacia tenga éxito, Estados Unidos debe renunciar a sus “exigencias excesivas”, afirmó el viernes el ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araghchi.

“El éxito en esta vía diplomática requiere seriedad y realismo por parte del otro lado, así como evitar cualquier error de cálculo y demandas desmedidas”, dijo el principal diplomático iraní durante una conversación telefónica con su homólogo egipcio, Badr Abdelatty, según AFP.

Tras la última ronda de conversaciones indirectas entre Irán y Estados Unidos celebrada el jueves en Ginebra, Araghchi señaló que se lograron “nuevos avances” en relación con el programa nuclear de su país.

Las negociaciones “concluyeron con el entendimiento mutuo de que continuaremos dialogando de manera más detallada sobre los asuntos esenciales para cualquier acuerdo, incluida la eliminación de sanciones y los pasos relacionados con el programa nuclear”, escribió en un comunicado publicado en X.

El ministro de Relaciones Exteriores de Omán, Badr bin Hamad Al Busaidi, cuyo país actúa como mediador entre Teherán y Washington, describió el progreso de las conversaciones como “significativo” y añadió que las negociaciones “a nivel técnico” se reanudarán la próxima semana en Viena.

Sin embargo, The Wall Street Journal informó que persiste una amplia brecha entre las partes en cuestiones clave.

Según el reporte, el enviado estadounidense Steve Witkoff y Jared Kushner, yerno del presidente Donald Trump, insisten en que Irán destruya sus tres principales instalaciones nucleares —Fordow, Natanz e Isfahan—, imponga restricciones permanentes a su programa nuclear y entregue a Estados Unidos el uranio enriquecido que aún posee.

La delegación iraní habría rechazado todas estas demandas.

Mientras tanto, el vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, rechazó el jueves las afirmaciones de que una eventual guerra con Irán derivaría en una campaña prolongada.

“La idea de que vamos a quedar atrapados durante años en una guerra en Medio Oriente sin un final a la vista —eso no va a suceder”, declaró a The Washington Post.

“Creo que todos preferimos la opción diplomática”, añadió Vance. “Pero realmente depende de lo que hagan y digan los iraníes”.

Al abordar las preocupaciones de que una guerra con la República Islámica pudiera convertirse en una repetición de la presencia estadounidense de casi una década en Irak —y ante sus propias críticas pasadas a la guerra de Irak—, el vicepresidente afirmó que “la vida tiene todo tipo de giros inesperados... Creo que debemos evitar repetir los errores del pasado. Pero también debemos evitar aprender las lecciones equivocadas. Que un presidente haya cometido errores en un conflicto militar no significa que nunca más podamos involucrarnos en uno. Hay que actuar con cautela, y creo que el presidente está siendo cauteloso”.

También el jueves, el portavoz de las fuerzas armadas iraníes se jactó: “Si Washington comprendiera las verdaderas capacidades de las fuerzas armadas de Irán, jamás hablaría de guerra”, informó Iran International, un medio opositor con sede en el Reino Unido.

El general de brigada Abolfazl Shekarchi añadió: “En caso de cualquier conflicto, los soldados estadounidenses y su equipamiento serían destruidos... La presencia militar de Estados Unidos en la región forma parte de una guerra psicológica y de intimidación”.