La captura, el 1 de septiembre, de Muein al-Arabid, jefe del aparato de seguridad interna de Hamás en la Franja de Gaza, es mucho más que una operación exitosa del Shin Bet y las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI).
Ofrece una nueva perspectiva de cómo Israel pretende gestionar su campaña contra Hamás durante el alto al fuego, mientras Hamás busca reconstruir su fuerza militar, según altos funcionarios de seguridad, quienes describen la operación como un logro importante para el Shin Bet bajo el mando de David Zini.
Según estos funcionarios, al-Arabid es un “tesoro de inteligencia”, y se espera que la información en su poder ayude a Israel a comprender los planes de Hamás y a exponer lo que describen como su campaña de engaño, en la que la organización afirma estar supuestamente preparada para desarmarse.
Altos funcionarios políticos afirman que, en esta etapa, Israel no está retomando una ofensiva terrestre a gran escala en Gaza y actualmente no tiene intención de violar el alto al fuego ni de sumir a la Franja de nuevo en una guerra a gran escala.
En cambio, Israel busca impedir que Hamás reconstruya su fuerza militar, al tiempo que continúa ajustando cuentas con los terroristas que participaron en las atrocidades del 7 de octubre de 2023, como parte de su política de asesinatos selectivos.
Altos funcionarios de seguridad estiman que aproximadamente 3 mil operativos de Hamás y la Yihad Islámica Palestina permanecen en la lista de objetivos de Israel y aún no han sido eliminados.
La campaña de Israel se basa en inteligencia de alta precisión, fuerzas especiales y la Fuerza Aérea Israelí.
De acuerdo a las fuentes de seguridad, Israel ha añadido una nueva dimensión a su guerra contra Hamás. La operación terrestre del martes en la zona de al-Katiba, al oeste de la ciudad de Gaza, ilustra esta nueva realidad: Israel ya no se basa únicamente en ataques aéreos y asesinatos selectivos desde el aire, sino que también lleva a cabo operaciones terrestres en lo profundo del territorio enemigo.
Un contingente del Shin Bet, con el apoyo de las FDI, se infiltró en la zona donde opera Hamás y llegó hasta la casa de al-Arabid. Lo capturaron herido y lo evacuaron de la Franja de Gaza. La Fuerza Aérea Israelí (FAI) neutralizó las amenazas que ponían en peligro al contingente y le brindó cobertura aérea durante toda la operación. El contingente regresó sin bajas.
Según fuentes de seguridad, Israel ha demostrado poseer la inteligencia y las capacidades operativas necesarias para penetrar en el corazón de la infraestructura de Hamás y arrestar a una figura clave de la organización. Esto, afirman, refleja un fracaso de Hamás y refuerza la capacidad de disuasión israelí.
Para Hamás, sin embargo, el verdadero problema radica en que el Shin Bet y las FDI capturaron a su jefe de seguridad interna. La organización ahora intenta alegar que Muein al-Arabid era simplemente un oficial de seguridad, no el jefe de su aparato de seguridad interna.
Analistas en la Franja de Gaza reconocen que la operación representa un fracaso para Hamás. Afirman que el impacto tras el éxito de la operación del Shin Bet y las FDI es considerable.
Según ellos, el aparato de seguridad de Hamás sufrió un grave fallo en proteger a la organización de la infiltración de la inteligencia israelí. Prevenir el espionaje, identificar a los colaboradores, proteger a los altos mandos y mantener en secreto los escondites de los altos funcionarios son algunas de las responsabilidades principales de dicho aparato. Hamás fracasó en todos estos aspectos.
Desde la perspectiva de la inteligencia israelí, según afirman los responsables de seguridad, la operación podría seguir dando resultados mucho después de haber finalizado.
Al-Arabid no es simplemente un alto funcionario. Se cree que posee un amplio conocimiento de las personas, las estructuras y los métodos que Hamás utiliza para seguir operando en la Franja de Gaza.
Su interrogatorio podría proporcionar información sobre la red de seguridad interna de Hamás, las medidas de seguridad que protegen a los altos cargos, los escondites, los sistemas de comunicación, el movimiento de operativos y los mecanismos de control que Hamás está intentando reconstruir.
Según fuentes de seguridad, la operación también constituye un éxito en la guerra psicológica. Es probable que aumente la sospecha y la desconfianza dentro de Hamás y que debilite la moral de la organización.
De acuerdo a un comunicado conjunto de las FDI y el Shin Bet, Al-Arabid participó en los esfuerzos de Hamás por restablecer su control sobre el norte de Gaza y promover ataques contra las tropas de las FDI. Ahora, según funcionarios de seguridad israelíes, todo el plan de Hamás podría quedar al descubierto ante las FDI, lo que permitiría a Israel frustrarlo.
Israel tomó la decisión de llevar a cabo la operación en solitario. Sin embargo, la administración Trump fue informada posteriormente de la importancia de la operación para frustrar los planes terroristas de Hamás, de acuerdo a fuentes de seguridad.
En definitiva, según un alto funcionario, Israel no puede ocupar actualmente toda la Franja de Gaza. El acuerdo de alto al fuego lo limita, pero sigue actuando contra los intentos de Hamás por reconstruir su capacidad militar.
Según el funcionario, el campo de batalla en Gaza se ha convertido de hecho en un terreno de caza, donde Israel utiliza inteligencia precisa para eliminar gradual pero sistemáticamente a los operativos pertenecientes al brazo militar de Hamás.
Publicado originalmente por el Centro de Jerusalén para la Seguridad y Asuntos Exteriores .