Catherine Hanaway lleva casi 13 meses como fiscal general de Misuri, en Estados Unidos y gran parte de ese tiempo lo dedicó a combatir el odio antijudío.
“Odio la injusticia. Esa es una gran parte de la razón por la que me atrae el servicio público y, en particular, la aplicación de la ley”, le dijo a JNS la republicana de 62 años.
Hanaway fue la primera mujer en integrar la Cámara de Representantes de Misuri. También fue fiscal federal del Distrito Este del estado.
Hace poco abrió una investigación financiera sobre Students for Justice in Palestine (SJP).
“Una parte clave de nuestra investigación es saber de qué fuentes reciben fondos y hacia dónde los transfieren”, explicó.
La fiscal prevé que será difícil rastrear las transferencias del grupo antiisraelí. Su oficina busca establecer la relación entre las agrupaciones universitarias y la organización nacional. Según contó a JNS, le advirtieron que “hacen circular su dinero a través de muchas organizaciones distintas”.
Una de las agrupaciones universitarias aseguró que no estaba afiliada al grupo nacional.
“Si no tienen ninguna afiliación, ¿por qué usan exactamente la misma imagen y exactamente los mismos nombres?”, planteó Hanaway.
La fiscal aclaró que no persigue la retórica antiisraelí de SJP. “Tienen todo el derecho a expresarse. Lo que vamos a investigar es la actividad. ¿Apoyan el terrorismo?”, afirmó.
La investigación sobre SJP es una de varias que la fiscalía estatal lleva adelante sobre activistas antiisraelíes.
La oficina de Hanaway sigue investigando los gastos de campaña de Cori Bush, excongresista demócrata por Misuri. Bush integraba “the Squad”, el grupo de legisladoras progresistas de la Cámara de Representantes. Culpó al Comité de Asuntos Públicos Estados Unidos-Israel (AIPAC) de su derrota en la reelección.
“Todavía tenemos una investigación abierta sobre eso”, dijo Hanaway.
La fiscal también respaldó una ley para proteger a los estudiantes judíos en las escuelas. El proyecto lo presentó George Hruza, representante estatal republicano. Hruza nació en Praga y llegó a Estados Unidos huyendo del comunismo.
“Me contaba que no se había topado con el antisemitismo en Estados Unidos hasta después del 7 de octubre. Le parecía muy importante impulsar una ley que prohibiera cualquier actividad antisemita en instituciones educativas públicas o privadas”, relató. Y añadió: “Me enorgulleció ir a apoyar ese proyecto. Se aprobó con un respaldo abrumador”.
‘Conmovida hasta lo más profundo’
Desde que asumió el cargo, Hanaway visitó Israel en un viaje organizado por el Combat Antisemitism Movement. El recorrido incluyó el lugar de la masacre del festival Nova y un kibutz.
Como integrante del consejo de la Universidad Washington en San Luis, ya había conocido las repercusiones del 7 de octubre en su país.
En ese rol, evaluó la respuesta de la universidad a las protestas en el campus.
“Nunca había estado en Israel. Fue una experiencia reveladora para mí”, contó.
El viaje incluyó una cena en una casa particular. Allí se encontró por sorpresa con un integrante de una familia de San Luis con la que tiene una larga amistad.
Israel le pareció “una comunidad pequeña y unida”.
“La otra cosa que me impactó, y no creo que uno pueda imaginarlo hasta que lo vive, fue cuántas tradiciones religiosas conviven tan cerca en Israel y lo hacen, en su mayoría, en paz”, señaló.
“Las personas de todas las tradiciones religiosas pueden moverse libremente por todo Israel”, afirmó. No obstante, señaló que “algunas zonas islámicas prohíben la entrada a quienes no son musulmanes”.
Hanaway es católica, y sus visitas al río Jordán y a la Iglesia del Santo Sepulcro fueron lo más destacado del viaje.
“Quedé deslumbrada. Conmovida hasta lo más profundo”, recordó.
Se define como una “fanática de la historia”. Su interés por Israel nació de joven, cuando leyó la autobiografía de la primera ministra israelí Golda Meir. En ese momento buscaba ejemplos de mujeres líderes en el mundo.
“Sus ideas políticas eran mucho más liberales que las mías, pero igual era inspirador ver que una mujer podía cambiar el mundo de una manera tan significativa”, dijo.
Hanaway nació en Nebraska y creció en una zona rural de ese estado y en Iowa. En la secundaria presidió su club 4-H, parte de un programa nacional para jóvenes que incluye entrenamiento ecuestre. En séptimo grado obtuvo un certificado de tirador de primera clase de la Asociación Nacional del Rifle (NRA). Según contó, el tiro sigue siendo parte de su vida.
Ya no participa en exhibiciones de caballos. “Pero sigo disparando. Creo que es muy importante que las mujeres tengan esas habilidades de defensa personal”, sostuvo.
‘El odio y el miedo parecen ser los mejores motivadores’
En 2000, Hanaway dirigió en Misuri las operaciones de la campaña presidencial de George W. Bush.
Según le contó a JNS, en esa época “ambos partidos creían que había votantes persuadibles en el centro del electorado”.
También creían que, “si uno presentaba los argumentos más convincentes, podía ganar sus votos”.
“Hoy creo que ambos partidos sienten que la forma de ganar una elección es movilizar a su base más de lo que el otro bando moviliza a la suya. El odio y el miedo parecen ser los mejores motivadores”, afirmó.
Cree que todavía existe un centro, pero que está “muy desmovilizado”.
El gobernador de Misuri, Mike Kehoe, la designó en septiembre de 2025. Ocupó el lugar de Andrew Bailey, que pasó a ser un alto funcionario del FBI. Hanaway reparte su tiempo entre Jefferson City y San Luis, donde su esposo, Chris Hanaway, trabaja como gestor de fondos.
Su hija Lucy, de 28 años, vive en Nueva York. Su hijo John, de 24, trabaja para ella como asistente y chofer, algo que calificó de “una bendición”.
Hanaway planea presentarse a la reelección en 2028, según le reveló a JNS.