Tres años después de la invasión del sur de Israel encabezada por Hamás el 7 de octubre de 2023, comenzó el martes en el Museo de la Tolerancia de Jerusalén una conferencia internacional sobre medicina forense que reúne a expertos del Centro Médico Hadassah y de instituciones de todo el mundo para presentar sus hallazgos y analizar los desafíos sin precedentes que planteó la identificación de las víctimas.
Entre las ponencias figuró “La gestión de los muertos en la masacre del 7 de octubre: desafíos para la medicina forense”, a cargo del profesor Chen Kugel, director del Centro Nacional de Medicina Forense de Israel.
“Cuando comenzamos el proceso de identificación de los restos humanos, notamos que había un plan programado para erradicar todo recuerdo y todo resto”, afirmó Kugel.
El especialista agregó que en algunos lugares los terroristas usaron materiales incendiarios para destruir los cuerpos, que quedaron reducidos a huesos calcinados o polvo óseo muy difíciles de identificar porque el calor extremo destruye el ADN, y comparó esas condiciones con las de los crematorios de Auschwitz.
“Notamos otros métodos de asesinato, al estilo de una ejecución, personas esposadas de manos y pies, y vimos múltiples mecanismos de lesión, como personas que fueron apuñaladas, baleadas y quemadas vivas”, señaló el forense.
Eyal Eshel, cuya hija Roni, observadora de campo de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), fue asesinada en la base militar de Nahal Oz el 7 de octubre, intervino en la conferencia para pedir que las pruebas forenses se compartan con la comunidad internacional.
“Desde este escenario hago un llamado a todos los que trabajan para explicar al mundo la historia de Israel y las atrocidades del 7 de octubre: tomen los difíciles informes de autopsia y compártanlos con el resto del mundo para que la gente entienda lo que pasó aquí y la magnitud de las atrocidades cometidas por Hamás en Gaza”, dijo Eshel.
“A veces lo único que queda es un cabello, a veces la punta de una uña y a veces un trozo de carbón. El mundo entero necesita ver y escuchar”, añadió.
La conferencia incluyó también una exposición de la doctora Nurit Bublil, jefa de la División de Laboratorios y del Laboratorio Biológico del Centro Nacional de Medicina Forense, quien describió las dificultades de analizar muestras de ADN expuestas a temperaturas superiores a los 800 °C.
Bublil señaló que en algunos casos los laboratorios recibieron apenas dos huesos en una bolsa y debieron recurrir a técnicas avanzadas y cruzar múltiples fuentes de información para identificar los restos.
La odontóloga Naama Samet-Rubinstein, que se ofreció como voluntaria para ayudar a identificar a las víctimas en la base militar de Shura, explicó las dificultades de reconocer cuerpos gravemente quemados, incluidos casos en los que incluso los dientes estaban carbonizados.
El estado de los restos obligó a recurrir a técnicas de imagen avanzadas, como la tomografía computarizada, en lugar de las radiografías dentales convencionales.
Orly Cohen, cuyo hijo Amit fue asesinado en el festival de música Nova junto a su pareja, Norelle Mansouri, y la hermana de esta, Roya, también habló en el acto para agradecer a los profesionales que trabajaron en condiciones muy duras.
“En medio del caos inimaginable de aquellos días, cuando miles de familias estaban atrapadas entre la esperanza, el miedo y la incertidumbre, ustedes enfrentaron una tarea casi imposible de poner en palabras. La certeza que nos dieron fue un regalo indescriptible. En un mundo que se había derrumbado en un instante, fue la primera ancla que nos permitió empezar a enfrentar la realidad. Gracias por su dedicación, su profesionalismo, su sensibilidad y por ver al ser humano detrás de cada tarea”, expresó Cohen.