Miembros del Caucus Judío del Congreso pidieron al secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, que mantenga la Oficina del Enviado Especial para Asuntos del Holocausto y que no la coloque bajo la órbita del enviado especial de EE. UU. para Vigilar y Combatir el Antisemitismo.
La oficina, creada en 1999, defiende los intereses de los sobrevivientes del Holocausto. En una carta enviada a Rubio el miércoles, los legisladores señalaron que el enviado especial “ha trabajado con gobiernos extranjeros, instituciones internacionales y organizaciones judías para obtener restituciones e indemnizaciones para los sobrevivientes y sus familias, recuperar bienes saqueados por los nazis, preservar la memoria del Holocausto y atender obligaciones pendientes de la época del Holocausto”.
“A medida que sigue disminuyendo el número de sobrevivientes del Holocausto con vida, este trabajo es cada vez más urgente”, escribieron.
En la carta, los legisladores también pidieron a Rubio que designe cuanto antes a un funcionario de carrera de alto rango del Departamento de Estado para ocupar el cargo vacante de enviado especial para asuntos del Holocausto.
“Ese funcionario debe tener el rango, la experiencia diplomática y los conocimientos especializados necesarios para negociar asuntos complejos de restitución e indemnización, y para mantener las relaciones que” la oficina del Holocausto “ha construido durante décadas”, señalaron.
“Cada año quedan menos sobrevivientes del Holocausto”, escribieron. “Cada demora pone en riesgo oportunidades de restitución, rendición de cuentas y preservación histórica que quizá nunca vuelvan”.
Los legisladores rechazaron las propuestas de fusionar la oficina del Holocausto con la oficina sobre antisemitismo. Según ellos, ambas tienen misiones distintas y separadas.
“Ambas son responsabilidades de tiempo completo que requieren titulares dedicados exclusivamente a ellas, con áreas de trabajo propias, y personal de tiempo completo con conocimientos específicos”, escribieron. “Unirlas no haría más eficiente la gestión ni eliminaría ninguna duplicación significativa. Correría el riesgo de reducir el enfoque, la experiencia y la capacidad institucional que cada una necesita”.
El Departamento de Estado no quiso hacer comentarios. “Por norma, no comentamos la correspondencia con el Congreso”, dijo a JNS un portavoz del departamento.
Entre los firmantes de la carta, figuran los copresidentes del caucus, los representantes Brad Schneider (Illinois) y Jerrold Nadler (Nueva York). También firmaron los representantes Jake Auchincloss (Massachusetts), Becca Balint (Vermont), Suzanne Bonamici (Oregón), Steve Cohen (Tennessee), Lois Frankel (Florida), Laura Friedman (California), Dan Goldman (Nueva York), Josh Gottheimer (Nueva Jersey), Sara Jacobs (California), Greg Landsman (Ohio), Mike Levin (California), Jared Moskowitz (Florida), Jamie Raskin (Maryland), Jan Schakowsky (Illinois), Kim Schrier (Washington), Eugene Vindman (Virginia) y Debbie Wasserman Schultz (Florida), todos demócratas.