El exrehén Omri Miran y su esposa Lishay Miran-Lavi compartieron el lunes su historia de la masacre de Hamás del 7 de octubre de 2023 y de los 738 días que él pasó en cautiverio, en un encuentro especial en la Residencia del Presidente, en Jerusalén.
El evento marcó el inicio de cientos de encuentros de la iniciativa “Salon Otef” que se celebran esta semana en todo Israel, en los que exrehenes, sobrevivientes, familias en duelo e integrantes de las fuerzas de seguridad y rescate compartirán testimonios en primera persona sobre el 7 de octubre y sus consecuencias.
Miran y su esposa relataron la mañana del ataque de Hamás, el cautiverio de él en Gaza y la campaña de casi dos años que ella encabezó para lograr su liberación, y también hablaron de su vida desde el regreso y de los desafíos que enfrentan los exrehenes y sus familias.
“Para entender lo que nos pasó el 7 de octubre y lo que vivieron desde entonces los rehenes y sus familias, necesitamos escuchar las historias de primera mano, de quienes las vivieron”, afirmó Miran.
Y agregó que los cientos de encuentros “Salon Otef” que se realizan en todo el país “permiten que estas historias pasen de persona a persona y de casa en casa. Veo la transmisión de estas historias a todo el público y a las nuevas generaciones como una misión nacional de enorme importancia, una misión de vida”.
El presidente de Israel Isaac Herzog abrió el encuentro y destacó que preservar las historias de los afectados por el ataque de Hamás es una parte importante de la recuperación del país.
“Este encuentro es profundamente significativo para todos nosotros como sociedad. Debemos seguir escuchando, recordando y asegurándonos de que se escuchen las historias de quienes pagaron el precio más alto”, sostuvo Herzog.
El jefe de Estado también indicó que “recuperarse del trauma del 7 de octubre es un proceso largo para la sociedad israelí, como lo son la recuperación y la rehabilitación para cualquier persona. Verlos a todos ustedes hoy aquí, y verte aquí con nosotros, Omri, es una parte importante de nuestra recuperación como nación”.
Michal Herzog señaló que, tres años después de la masacre, “el dolor no disminuye con el tiempo y lo llevamos con nosotros todos los días”.
“Encuentros como ‘Salon Otef’, que reúnen a las personas para compartir sus historias y experiencias, son increíblemente importantes para la sociedad israelí. Debemos seguir hablando del 7 de octubre y mantener viva su memoria”, afirmó.
Escuchar sus testimonios
La iniciativa “Salon Otef” está encabezada por 255, la Organización de Rehenes y Familias, junto con Keren Kayemet LeIsrael-Fondo Nacional Judío (KKL-JNF) y la Fundación Konrad Adenauer.
Hay cientos de encuentros previstos en casas, comunidades y espacios públicos de todo Israel, donde los participantes podrán escuchar testimonios de primera mano, hacer preguntas y conversar sobre las experiencias de los afectados directamente por la masacre y la guerra.
Eyal Ostrinsky, presidente mundial de KKL-JNF, explicó que la iniciativa busca no solo preservar la memoria del 7 de octubre, sino también mostrar el proceso de recuperación que sigue en marcha.
“Tres años después del 7 de octubre, nuestra responsabilidad no es solo recordar lo que pasó ese día, sino también escuchar a quienes cargan con lo que vivieron en esa jornada terrible y con lo que atraviesan desde entonces”, afirmó Ostrinsky.
Según él. los encuentros directos que genera “Salon Otef” “nos permiten escuchar sus testimonios y comprender los desafíos permanentes de la recuperación y la reconstrucción”.
Por su parte, Mor Peretz, director ejecutivo de 255, sostuvo que la historia de la masacre debe ser contada sobre todo por quienes la vivieron.
“Cuanto más se escuchen estos testimonios y resuenen en más hogares y entre más personas, mejor podremos preservar la historia tal como la vivieron quienes estuvieron allí. ‘Salon Otef’ les permite ser quienes cuentan y escriben esa historia. Como sociedad, tenemos que estar ahí para escuchar, recordar y transmitirla”, afirmó Peretz.
La iniciativa se realiza en cooperación con Atid LaOtef, ZAKA, Kumu, la comunidad Tribu Nova, el Movimiento Kibutziano y otras organizaciones.