En una ceremonia celebrada el viernes en el Parque Nacional Ciudad de David de Jerusalén, Guatemala inauguró una placa conmemorativa en reconocimiento a la Ciudad de David -el emplazamiento de la Jerusalén bíblica- y a los milenios de historia allí descubiertos como parte del patrimonio cultural del pueblo guatemalteco.
La placa, dedicada por el presidente guatemalteco César Bernardo Arévalo de León, lleva su nombre junto al de la embajadora de Guatemala en Israel, Ava Atzum Arévalo de Moscoso, quien la descubrió en nombre del presidente.
Guatemala es el tercer país en reconocer el sitio arqueológico de la Ciudad de David como parte de su patrimonio nacional, tras las declaraciones similares de Estados Unidos en 2021 y Argentina en 2025. Ambos países también colocaron placas conmemorativas en el sitio, destacando sus vínculos históricos y culturales con Jerusalén.
En declaraciones a JNS, Arévalo de Moscoso dijo sentirse honrada de inaugurar la placa y describió la Ciudad de David como un símbolo de la profunda conexión histórica y cultural entre Guatemala e Israel.
Durante la ceremonia, afirmó que la placa representaba mucho más que un gesto ceremonial, calificándola como una reafirmación de la amistad perdurable entre los dos países.
Tras calificar de “un gran honor” representar a Guatemala en la inauguración, afirmó que Jerusalén siempre ha tenido una “profunda importancia histórica y espiritual” para el pueblo guatemalteco.
“A partir de hoy, Guatemala pasa a formar parte de este lugar extraordinario”, dijo, y agregó que la placa vincula permanentemente a su país con la Ciudad de David y reafirma “una amistad que ha perdurado a través del tiempo y que seguirá fortaleciéndose para las generaciones venideras”.
Arévalo de Moscoso también elogió a la Fundación Ciudad de David por preservar “uno de los tesoros históricos más notables de Jerusalén”.
Con motivo de los 78 años de relaciones diplomáticas, señaló que Guatemala fue el segundo país en reconocer al Estado de Israel en 1948, y describió la relación como una basada en el “respeto mutuo, la cooperación y una amistad sincera que ha perdurado durante casi ocho décadas”.
Concluyó recordando el apoyo de Guatemala a Jerusalén en las Naciones Unidas en 1947.
“Hoy, pisando el lugar más antiguo de su historia, reafirmamos la amistad perdurable entre Guatemala e Israel y nuestro profundo respeto por la historia, el patrimonio y la importancia de Jerusalén para la humanidad”, dijo.
Guatemala reafirmó sus vínculos con Jerusalén al convertirse en el segundo país, después de Estados Unidos, en trasladar su embajada allí en mayo de 2018.
El presidente Arévalo también tiene vínculos personales con Jerusalén. Estudió sociología en la Universidad Hebrea de Jerusalén, donde aprendió hebreo. Su padre, el expresidente guatemalteco Juan José Arévalo, fue embajador de Guatemala en Israel después de que el país reconociera al Estado judío en 1948.
El ministro de Asuntos Exteriores israelí, Gideon Sa’ar, afirmó que la inauguración reafirmaba que la historia, el patrimonio y la conexión del pueblo judío con la Tierra de Israel “nunca podrán ser arrebatados”.
Acusó a la Autoridad Palestina y a sus partidarios en las instituciones internacionales de intentar reescribir la historia.
“Están intentando fabricar una narrativa completamente falsa, borrando y negando la conexión judía con esta tierra”, dijo.
Sa’ar hizo referencia a la campaña de la Autoridad Palestina en la reunión del Comité del Patrimonio Mundial de la UNESCO en Busan, Corea del Sur, en la que se buscaba el reconocimiento de la antigua Sebastia en Samaria -identificada en la Biblia como la capital del Reino de Israel- como un sitio del patrimonio palestino.
“Al igual que la Ciudad de David, da testimonio de los reyes de Israel. Conserva la evidencia de las profundas raíces históricas de nuestro pueblo en esta tierra”, dijo.
Sa’ar agradeció a Guatemala por oponerse a lo que calificó de campañas de distorsión y añadió: “Están demostrando que los hechos aún importan. Nuestra historia sigue escrita no solo en nuestros libros y en nuestras oraciones, sino también en las piedras que pisamos”.
El embajador de Estados Unidos en Israel, Mike Huckabee, afirmó que la decisión de Guatemala de “colocar su propia bandera en la Ciudad de David” reflejaba no solo una conexión histórica, sino también espiritual.
“Así como Estados Unidos ha descubierto que tiene raíces aquí, Guatemala también lo ha descubierto y ahora no tiene miedo ni vergüenza de decirlo al mundo: Guatemala también tiene raíces aquí”, afirmó.
Huckabee añadió que Jerusalén -utilizando el nombre hebreo, Yerushalayim- es la única capital del estado judío, y la denominó “la ciudad unida, autóctona e indivisible para siempre” del pueblo judío.
Dijo que Guatemala se había unido a los 10 países que ahora reconocen a Jerusalén como la capital de Israel.
David Be’eri, presidente de la Fundación Ir David (Ciudad de David) y galardonado con el Premio Israel, dio la bienvenida a los invitados desde lo alto de lo que identificó como el palacio del rey David, bromeando con que su casa tenía “solo 2,800 años”.
Según él, las excavaciones realizadas bajo su casa han descubierto lo que cree que fue el santuario del rey David, donde, según la Biblia, reposó el Arca de la Alianza antes de que Salomón construyera el Primer Templo en el Monte Moriah.
Be’eri afirmó que las excavaciones continúan en busca de inscripciones y otras pruebas arqueológicas que, en su opinión, demuestran aún más la antigua conexión del pueblo judío con Jerusalén.
Al igual que Sa’ar, criticó a la UNESCO por lo que describió como intentos de negar la conexión judía con Jerusalén, argumentando que la arqueología aporta pruebas tangibles de lo contrario. Señaló que unos 10 mil niños en edad escolar participan cada año en las excavaciones de la Ciudad de David y predijo que millones de visitantes más llegarían a ver lo que describió como prueba arqueológica de la Jerusalén bíblica.
Ze’ev Orenstein, director de asuntos internacionales de la Fundación Ciudad de David, declaró a JNS que era notable que, en pocos años, Estados Unidos, Argentina y ahora Guatemala hubieran reconocido la importancia de la Ciudad de David para su propio patrimonio e identidades nacionales.
“Este reconocimiento no se trata de honrar a Israel y al pueblo judío en particular, sino de conectar a las personas y a sus naciones con Jerusalén y su historia”, dijo Orenstein. “El patrimonio que descubrimos cada día aquí en la Ciudad de David tiene una relevancia perdurable para miles de millones de personas en todo el mundo, tal como la ha tenido durante 3 mil años, y seguirá teniéndola durante las generaciones venideras”.