Más de cien miembros de la dirigencia internacional de Israel Bonds se reunieron el lunes en la Residencia Presidencial de Jerusalén donde el presidente israelí Isaac Herzog otorgó a la organización la Medalla Presidencial de Honor en reconocimiento a sus 75 años de contribución al desarrollo económico y la resiliencia de Israel.
Israel Bonds es apenas la tercera organización en recibir esta distinción, que destaca su papel como puente entre Israel e inversores y simpatizantes de todo el mundo desde 1951.
El presidente de la junta directiva de Israel Bonds para Estados Unidos y el ámbito internacional Andrew M. Hutter y su presidente global y director ejecutivo Dani Naveh recibieron la distinción en nombre de la organización.
Asistieron representantes de Estados Unidos, Canadá, México, el Reino Unido, otros países europeos y América Latina.
La ceremonia celebró los logros de una organización creada apenas tres años después de la fundación de Israel, que recaudó más de 58 mil millones de dólares en todo el mundo, mientras que desde el ataque encabezado por Hamás el 7 de octubre de 2023 las inversiones globales en Israel Bonds superaron los 8,500 millones de dólares.
Al comenzar su discurso, Herzog hizo referencia a la tragedia ocurrida esa misma tarde en la frontera norte de Israel.
“Nos reunimos hoy bajo la pesada sombra de una tragedia grave y desgarradora que se está desarrollando en el norte de nuestro país”, afirmó Herzog, quien rezó por la pronta recuperación de los heridos y expresó su apoyo a sus seres queridos.
Al referirse a la distinción, Herzog describió a Israel Bonds como un puente vital entre Israel y sus simpatizantes en todo el mundo, que ayudó a sostener al país en sucesivos períodos de desafíos y desarrollo.
“Los fondos de los bonos de Israel se utilizaron para construir y desarrollar nuestra economía, impulsar avances en ciencia y tecnología y ofrecer una red de apoyo vital en tiempos de crisis. Esto nunca fue tan evidente como en los últimos años de incertidumbre, pérdida y valentía aquí en Israel, desde el 7 de octubre”, sostuvo.
Herzog destacó la magnitud de la respuesta tras el ataque de Hamás.
“El extraordinario trabajo de Israel Bonds recaudó mil millones de dólares de capital en el primer mes tras el 7 de octubre, y más de 8,500 millones desde ese día oscuro. Para nosotros, esto es una sólida confirmación de que, pese a los intentos de aislarnos, el pueblo de Israel nunca está solo”, afirmó.
El presidente señaló que en los 75 años de historia de la organización se compraron en todo el mundo bonos israelíes por más de 58 mil millones de dólares, lo que demuestra la confianza de los inversores en las perspectivas de largo plazo del país.
“Y hemos correspondido a esa confianza, sin incumplir nunca un pago, como estoy seguro de que seguiremos haciendo”, dijo Herzog.
Una inversión en el futuro de Israel
Israel Bonds se fundó en 1951 para ayudar a un país joven que enfrentaba enormes exigencias económicas, como absorber las olas de inmigración y construir infraestructura para una población en crecimiento, y le dio a sus simpatizantes en el exterior una forma de participar en el desarrollo de Israel a través de la inversión.
A diferencia de una donación benéfica, comprar un bono de Israel implica prestarle dinero al Estado de Israel, que devuelve el capital al vencimiento junto con los intereses según las condiciones del bono.
Los fondos cubren las necesidades de financiamiento generales del gobierno y ayudan a sostener el desarrollo económico y las prioridades nacionales.
Con el paso de las décadas, el programa se convirtió en un vínculo práctico entre Israel y personas, familias, comunidades e instituciones del exterior.
Para muchas familias, comprar bonos para cumpleaños, bar y bat mitzvá y festividades fue también una forma de transmitir el vínculo con Israel a la siguiente generación.
El papel de la organización cobró nueva importancia después del 7 de octubre, cuando inversores de todo el mundo respondieron con compras sustanciales, que representaron tanto un compromiso financiero como una expresión de confianza en Israel.
“Amigos, toda inversión, por definición, mira hacia el futuro. Uno tiene que tener la convicción, o al menos la esperanza, de un rendimiento saludable”, afirmó Herzog al subrayar que invertir es en sí mismo una expresión de fe en el futuro.
Una responsabilidad entre generaciones
Al recibir la medalla, Naveh describió la distinción como un reconocimiento a la historia de la organización y, a la vez, una responsabilidad para continuar con su labor.
“Gracias. Recibir hoy esta medalla es un honor extraordinario, pero también conlleva una profunda responsabilidad. Esta medalla lleva consigo el peso de generaciones”, dijo.
Naveh subrayó que el reconocimiento no pertenece solo a la dirigencia actual de la organización, sino también a los titulares de unas 2.5 millones de cuentas a lo largo de las décadas.
“La aceptamos con humildad, sabiendo que lo hacemos solo como representantes de una organización extraordinaria fundada hace 75 años”, afirmó.
Naveh agregó que el mensaje detrás de la labor de la organización sigue siendo claro: “En tiempos de necesidad, nuestra querida patria judía nunca estará sola”.
Hutter también dedicó la distinción a los millones de inversores cuya participación sostuvo a Israel Bonds a lo largo de su historia.
“Señor presidente, estar en la Residencia Presidencial con todos ustedes es el mayor de los honores. Aceptamos esta medalla no por una persona en esta sala, sino en nombre de cada inversor que alguna vez compró un bono, que alguna vez creyó en el Estado judío, que alguna vez dijo, con su propio dinero: estoy con Israel, creo en su futuro. Esta medalla nos pertenece a todos. ¡Am Israel jai!”, concluyó Hutter.
La ceremonia reunió a representantes de una red internacional cuyo compromiso con Israel abarca generaciones y continentes, y la Medalla Presidencial de Honor, otorgada en el año del 75.º aniversario de Israel Bonds, reconoció esa alianza duradera en un momento en que Israel sigue enfrentando importantes desafíos.
Herzog y Naveh recordaron además un vínculo personal que se remonta a su servicio en la misma unidad del Ejército.
Naveh, cuya madre murió recientemente a los 101 años, contó que ella vivía cerca de la Residencia Presidencial y que le habría gustado asistir a la ceremonia.
También recordó que su madre solía señalarle que, años atrás, cuando los padres de Herzog estaban de viaje, ella le lavaba la ropa al futuro presidente.