El Comité Electoral Central de Israel se está preparando para amenazas que van mucho más allá de los desafíos logísticos tradicionales de la organización de unas elecciones, incluyendo ciberataques, desinformación, operaciones de influencia extranjera y la posibilidad de una importante escalada de seguridad el día de las elecciones.
Naomi Binyamini, representante del Comité Electoral Central, detalló la magnitud de los preparativos durante una rueda de prensa en la Knéset, describiendo las medidas logísticas, tecnológicas y de seguridad que se están implementando de cara a las elecciones israelíes del 27 de octubre.
El comité normalmente emplea a tan solo 44 personas, pero su número de trabajadores se amplía drásticamente una vez que se convocan elecciones. Durante el período de preparación, se contratan a unos 1,500 empleados adicionales, cifra que alcanza aproximadamente los 100 mil el día de las elecciones.
La operación requiere 250 toneladas de papeletas, 12 millones de sobres de votación y aproximadamente 18 mil urnas. Unos 12,525 centros de votación y más de 6 mil centros de votación especiales accesibles operan bajo la supervisión de 20 comités regionales. Alrededor de 52 mil funcionarios electorales reciben capacitación en un solo mes.
Más allá del reto logístico, el comité también se está preparando para las amenazas en el ámbito digital.
Al preguntarle sobre las operaciones de influencia extranjera, la desinformación y el uso de inteligencia artificial para manipular a los votantes, Binyamini dijo que el comité ha establecido un equipo de monitoreo especializado.
“Hay un equipo especial que supervisa este asunto y lo gestiona de forma continua”, dijo. “Verifica si hay intentos de influir indebidamente en la opinión de los votantes”.
El comité está teniendo en cuenta la posible influencia e intervención de estados extranjeros hostiles, mientras que el manejo de la desinformación generada por campañas políticas nacionales rivales sigue siendo una cuestión más compleja que se está examinando.
A pesar del avanzado sector tecnológico de Israel, los votantes seguirán emitiendo su voto en papel. Según Binyamini, estudios sobre el voto digital han revelado que los ciberataques podrían tener un impacto mucho mayor en un sistema electrónico, mientras que la confianza pública en este sistema sigue siendo relativamente baja. La experiencia internacional también ha demostrado que relativamente pocos países han adoptado plenamente el voto electrónico.
No obstante, el comité ha implementado medidas de seguridad tecnológicas. En las últimas elecciones, se asignó un inspector de integridad electoral equipado con una cámara específica a cada mesa electoral, mientras que una aplicación permitió informar en tiempo real sobre las irregularidades al centro de mando del comité.
La contingencia más grave implica un ataque de seguridad importante el día de las elecciones. El comité mantiene un equipo de emergencia especializado, mientras que los trabajadores de los centros de votación reciben instrucciones sobre cómo responder a alertas de misiles y otras emergencias, incluso durante el recuento de votos.
Binyamini afirmó que, si Israel sufriera un ataque a gran escala la mañana del día de las elecciones, la decisión sobre si se podría celebrar la votación se tomaría a un nivel superior.
“Será imposible celebrar elecciones si hay un ataque importante”, dijo.
Aproximadamente 6.8 millones de israelíes tienen derecho a votar en las elecciones del 27 de octubre.