El cáncer de mama sigue siendo el tumor maligno más frecuente entre las mujeres en Israel con aproximadamente un tercio de todos los nuevos casos de cáncer femenino.
Así lo revelan datos de 2023 publicados por el Registro Nacional de Cáncer del Ministerio de Salud con motivo del Mes de Concienciación sobre el Cáncer de Mama.
Ese año se diagnosticaron 5,565 casos nuevos, de los cuales 4,858 (87%) se clasificaron como invasivos y 707 como localizados, según los datos.
Pese a la alta incidencia, varios indicadores apuntan a avances, ya que desde 2013 el riesgo de cáncer de mama invasivo entre las mujeres judías disminuyó un promedio de 1.6% anual, mientras que entre las mujeres árabes las tasas de incidencia se mantienen estables desde 2015.
Israel ocupa el puesto 33 entre 186 países en incidencia de cáncer de mama y el 125 en mortalidad, una diferencia que coincide con tasas de supervivencia relativamente altas, aunque la clasificación por sí sola no explica las razones de la brecha.
Los datos del registro muestran además que cada vez más tumores se diagnostican en etapas tempranas, mientras que disminuyó la proporción de diagnósticos realizados cuando el cáncer ya se había extendido a zonas distantes.
“La incidencia del cáncer de mama es efectivamente alta, pero la mortalidad es relativamente baja porque hay un nivel de concienciación muy alto, en especial sobre la detección temprana y los controles. Se alienta a las mujeres a tomar conciencia de los riesgos desde los 25 años, y también hay disponibles pruebas genéticas para las mutaciones BRCA. Se está haciendo mucho trabajo serio en este ámbito”, dijo al Servicio de Prensa de Israel (TPS) la directora adjunta de la Asociación Israelí contra el Cáncer Lily Biller-Lev.
Según Biller-Lev, el esfuerzo involucra a la Asociación Israelí contra el Cáncer, al Ministerio de Salud y a las cajas de salud israelíes, que ofrecen unidades móviles de mamografía para ampliar el acceso a los controles.
Estas iniciativas son especialmente importantes para las mujeres que pueden tener dificultades para llegar a los servicios de control.
“Estas unidades móviles recorren todo el país y acercan los controles a poblaciones que de otro modo tendrían dificultades para acceder a ellos, como las mujeres árabes, las mujeres religiosas y las residentes de comunidades alejadas”, explicó.
A fines de 2023, 25,466 mujeres en Israel vivían tras un diagnóstico realizado entre 2019 y 2023, una cifra que incluye tanto a quienes habían terminado el tratamiento como a quienes seguían en él.
En ese período, 999 mujeres murieron por la enfermedad, aproximadamente el 18% de todas las muertes por cáncer entre las mujeres en Israel.
Los resultados a largo plazo también mejoraron, ya que desde 1996 la mortalidad por cáncer de mama disminuyó entre las mujeres judías y de otros grupos, mientras que entre las mujeres árabes se mantuvo estable.
La tasa de supervivencia relativa a cinco años de las mujeres diagnosticadas entre 2012 y 2019 fue del 92% entre las judías y de otros grupos y del 87% entre las árabes, y los datos indican nuevas mejoras entre las diagnosticadas en períodos más recientes.
Biller-Lev afirmó que el trabajo de difusión sostenido ayudó a aumentar la concienciación y a reducir las diferencias en la participación en los controles.
“Cambiar las actitudes del público lleva tiempo. Hay que transmitir el mensaje de forma constante hasta que las mujeres entiendan la importancia de hacerse los controles. Hoy, sin embargo, la participación en los controles es muy alta. Las brechas entre las mujeres judías y árabes se redujeron, al igual que las que afectan a las mujeres jaredíes”, señaló.
Las unidades móviles mejoran el acceso, mientras que las cajas de salud también ofrecen ecografías además de mamografías, explicó Biller-Lev, aunque la disponibilidad y la pertinencia de estos estudios dependen de las circunstancias clínicas de cada caso.
Biller-Lev agregó que una mayor apertura entre las generaciones más jóvenes impulsó a más mujeres a hacerse los controles, con familiares que hablan cada vez más de su importancia.
Recordó que su propia madre se resistió al principio a hacerse una mamografía porque se sentía sana y no veía motivo para estudiarse, una experiencia que, según dijo, muestra por qué las campañas de concienciación deben continuar incluso cuando las mujeres no tienen síntomas.
“Hay que seguir repitiendo el mensaje y subrayando la importancia de los controles. La detección temprana salva vidas. Hoy, un diagnóstico de cáncer no significa necesariamente que una persona vaya a morir. Hay muchísimos medicamentos y tratamientos disponibles, pero, sobre todo, la detección temprana es crucial”, afirmó Biller-Lev.