Decenas de hombres árabes intentaron intimidar a un supervisor electoral mientras cumplía sus funciones en la localidad de Majd al Krum, en el centro de la Alta Galilea, durante las elecciones generales de la semana pasada en Israel, le dijo el lunes a JNS un testigo.
El incidente de Majd al Krum es uno de los cientos de casos de presuntas irregularidades en centros de votación con un electorado árabe importante en las elecciones del 27 de octubre, en las que los partidos árabes obtuvieron un récord de 19 de los 120 escaños de la Knéset.
La policía detuvo al menos a cuatro personas que, según afirma, están vinculadas al partido islamista Ra’am, y dos de ellas siguen detenidas por sospechas de soborno e injerencia extranjera.
“Parecía que todo el pueblo se levantó para intimidar a un supervisor electoral regional que simplemente hacía su trabajo”, le dijo a JNS Aviad Menajem Libman, supervisor electoral local en Majd al Krum.
Según videos del incidente que circularon en redes sociales, el supervisor regional, que tiene barba y usa kipá, no respondió a quienes lo increpaban al grito de “esta noche te echamos” mientras lo seguían por la escuela donde funcionaba el centro de votación.
Luego, varios hombres se le plantaron enfrente, lo que llevó a los policías a escoltarlo fuera del lugar, en un aparente intento de evitar la violencia.
El supervisor regional no respondió a los pedidos de entrevista de JNS antes del cierre de esta edición.
“El supervisor regional vino a impedir el robo de las elecciones, así que lo acosaron y lo intimidaron. No discutió, no se peleó con ellos. Solo intentaba que las elecciones fueran limpias”, afirmó Libman.
Además, Libman contó que presenció algunas irregularidades en Majd al Krum.
“Notamos que en el centro de votación había una persona que no formaba parte de la mesa electoral y que llevaba la cuenta de quién se presentaba. Marcaba una lista. Los votantes le daban un número de serie. Lo denunciamos”, explicó.
Según Libman, el registro de esos números de serie formaba parte de un esquema ilegal para recompensar económicamente a los votantes por ir a votar.
Una ciudad beduina en el Néguev
En la misma línea, Amit Halevi, diputado del Likud y representante del partido en el Comité Central de Elecciones de Israel, afirmó que vio un sistema similar en varios centros de votación de Rahat, una ciudad beduina del Néguev.
“Sirve para indicar a quién se le paga”, le dijo a JNS.
El domingo, el presidente del Comité Central de Elecciones de Israel, el juez Noam Sohlberg, confirmó que sospechas graves lo llevaron a ordenar una investigación del Shin Bet sobre financiamiento extranjero destinado a influir en las elecciones.
Junto a la asesora jurídica del gobierno Gali Baharav-Miara y al director de la Agencia de Seguridad de Israel (Shin Bet) David Zini, Sohlberg explicó que la investigación se basa en inteligencia clasificada y sigue siendo confidencial, y que un equipo conjunto del Shin Bet, la policía y la Fiscalía del Estado investigará las denuncias.
Sohlberg también afirmó que los resultados oficiales se publicarán el miércoles, según lo previsto, y que siguen siendo válidos pese a las sospechas.
“Recientemente surgieron sospechas graves que requieren examen, relacionadas con financiamiento de fuentes extranjeras destinado a influir en la campaña electoral, que podrían tener una dimensión de seguridad”, afirmó Sohlberg, que no identificó a las presuntas fuentes extranjeras ni implicó a ningún partido político.
Por su parte, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu acusó a los partidos árabes de intentar “robar” las elecciones mediante sobornos, intimidaciones y otras irregularidades.
“Es grave. Es delictivo”, afirmó Netanyahu en un mensaje en video, en referencia a la detención en el Néguev de tres presuntos activistas de Ra’am por sospechas de soborno electoral.
El 28 de octubre, el Likud emitió un comunicado en el que acusó a los partidos árabes de robar las elecciones mediante sobornos, amenazas, violencia, falsificaciones y el uso de software ilegal para movilizar votantes.
“Las elecciones en Israel fueron robadas por partidos árabes que apoyan el terrorismo y la eliminación del Estado judío”, señalaba el comunicado.
Halevi le dijo a JNS que el Likud denunció ante el Comité Central de Elecciones 1,200 casos, la mayoría en centros de votación de mayoría árabe, y que el partido identificó 1,300 centros de votación de mayoría árabe en todo el país.
El 29 de octubre, Halevi le dijo a Gadi Taub, periodista independiente israelí y fundador de la plataforma Shomer Saf, que la noche de las elecciones se enteró de que a los supervisores les habían ofrecido un soborno de 400 séqueles (127 dólares), y luego el doble, para que hicieran la vista gorda ante irregularidades en la escuela Al Hikma de Rahat.
Según Halevi, el dinero era para votar por Ra’am, y también se ofrecía en tarjetas de combustible, entre otros beneficios.
“En un momento dado, un corte de luz dejó completamente a oscuras todas las urnas de Rahat. La gente votó dos veces. Los supervisores estaban sentados con linternas, tratando de identificar, de averiguar quién había votado. No tenían ninguna posibilidad. Era una farsa. Encontré a dos supervisoras realmente angustiadas. Una estaba llorando”, recordó Halevi.
Ra’am, en cambio, negó de forma categórica las denuncias de fraude electoral y acusó a Netanyahu y al ministro de Seguridad Nacional Itamar Ben Gvir de intentar reprimir la participación de los votantes árabes.
“No hubo nada indebido en la conducta de nuestros activistas. Se trata de detenciones infundadas que buscan perjudicar a Ra’am y reprimir la participación electoral en la sociedad árabe, como parte de la explotación política de la Policía de Israel por parte de Ben Gvir”, señaló el partido en un comunicado.