Tener un propósito puede ser clave para envejecer mejor, según estudio israelí

El análisis halló una fuerte relación entre la autoestima y el rendimiento cognitivo.

Una pareja de ancianos pasea por el centro de Jerusalén. 27 de febrero de 2025. Foto de Nati Shohat/Flash 90.
Una pareja de ancianos pasea por el centro de Jerusalén. 27 de febrero de 2025. Foto de Nati Shohat/Flash 90.

La sensación de ser útil para los demás puede ayudar a proteger el cerebro durante el envejecimiento, y los investigadores sugieren que sentirse necesario podría ser tan importante como mantenerse activo, según un nuevo estudio israelí.

El estudio, realizado por un equipo de investigadores de la Universidad Ben-Gurion del Negev y del Colegio Académico de Safed, señala una forma económica y escalable de apoyar la salud cognitiva en la vejez, asignando a los adultos mayores roles -como mentores, asesores o líderes comunitarios- donde sus contribuciones se consideran esenciales.

“Nuestra investigación demuestra que el sentimiento de ser útiles y necesarios para el entorno puede constituir un mecanismo compensatorio accesible y significativo. Para mantener la salud cerebral de las personas mayores, no basta con llenar sus días de actividades, sino que debemos crearles significado integrándolas en roles sociales e interpersonales en los que sientan que su voz es escuchada y sus habilidades son necesarias”, afirmó la profesora Ella Kuhn-Schwartz, directora del programa de maestría en gerontología de la Universidad Ben-Gurion. Ella codirigió la investigación con la profesora Rabia Khalila, vicerrectora del Colegio Académico Safed.

El equipo encuestó a 476 adultos de 50 años o más en Israel, utilizando datos de la Encuesta sobre Salud, Envejecimiento y Jubilación en Europa. Se les preguntó a los participantes cuánto sentían que contribuían al bienestar de su familia, amigos y comunidad en general, ya fuera con su tiempo, dinero o consejos. Posteriormente, realizaron tareas cognitivas, como recordar listas de palabras y resolver problemas aritméticos.

El análisis halló una fuerte relación entre la autoestima y el rendimiento cognitivo, y la sensación de ser útiles explicó aproximadamente un tercio de la variación en los resultados de las pruebas. Cabe destacar que el efecto fue más pronunciado entre las personas con lo que los investigadores denominan baja reserva cognitiva: aquellas con menor nivel educativo y escasa interacción social a lo largo de su vida. En lugar de simplemente aportar una pequeña ventaja a quienes ya contaban con ventajas, la sensación de ser útil pareció compensar parcialmente las diferencias asociadas a una menor reserva cognitiva.