El agente de J. K. Rowling, autora de Harry Potter, enfrenta el ‘boicot silencioso’ contra escritores judíos

Neil Blair creó la editorial High Line Publishing Studio para apoyar a figuras literarias de la comunidad judía e israelí marginadas por las grandes editoriales.

El exrehén de Gaza Eli Sharabi habla con periodistas antes de una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU, junto al embajador israelí Danny Danon, a su izquierda, en Nueva York, el 20 de marzo de 2025. Foto: Loey Felipe/Foto ONU.
El exrehén de Gaza Eli Sharabi habla con periodistas antes de una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU, junto al embajador israelí Danny Danon, a su izquierda, en Nueva York, el 20 de marzo de 2025. Foto: Loey Felipe/Foto ONU.

Neil Blair, agente literario británico de J. K. Rowling, creó una editorial para ayudar a autores judíos que, según afirma, sufren un “boicot silencioso” por parte de las grandes editoriales del Reino Unido desde el ataque encabezado por Hamás contra Israel el 7 de octubre de 2023 y la posterior guerra en Gaza.

La editorial, High Line Publishing Studio, busca respaldar a escritores judíos e israelíes que son “rechazados”, según Blair, quien representa además a otras grandes figuras de la literatura.

Blair, que es judío, dijo que se quedó “atónito” al enterarse de que el exrehén de Hamás Eli Sharabi, sobreviviente del ataque del 7 de octubre que pasó 491 días cautivo en Gaza, tuvo dificultades para encontrar una editorial británica para sus memorias, Hostage.

“Supongo que ninguna (de las editoriales) se tomó siquiera la molestia de leer la propuesta, porque es uno de los libros más extraordinarios. Creo que se asemeja a algunos de los grandes libros sobre el Holocausto, por sus lecciones sobre cómo vivir la vida frente a la adversidad”, le dijo Blair a The Sunday Times.

Finalmente, una pequeña editorial independiente publicó el libro de Sharabi, aunque Blair sostuvo que habría llegado a más lectores británicos si lo hubiera respaldado una más grande.

Blair afirmó que el problema no se origina en los directivos, sino en los empleados de menor rango.

“Tal vez una o dos editoriales tengan algún prejuicio individual, pero, en general, el problema son los empleados jóvenes, que bien podrían pasar por activistas. Creen que está bien exigir que la empresa no publique cosas con las que no están de acuerdo, y amenazan con hacer huelga o con lanzar ataques masivos en las redes sociales. Quizá es comprensible que muchos editores opten por una vida tranquila”, explicó.

Josh Breslaw, músico de la banda Oi Va Voi, lanzó junto a sus compañeros el sello Parallel Skies después de que les cancelaran una presentación en un local de Bristol.

El local cedió ante la presión de grupos activistas y luego admitió que se había equivocado, al reconocer que probablemente la banda fue señalada solo “porque es una banda judía que actúa con un cantante israelí”.

“No creo que la mayor parte de la industria musical tenga ideológicamente una postura contra los judíos o sobre Medio Oriente. Creo que la mayoría, francamente, simplemente se siente intimidada por las turbas de odio en internet. Parte del problema con este tipo de boicot silencioso es que nunca se puede señalar con precisión. Personas con las que normalmente habrías trabajado, o que pensarías que estarían interesadas, te dicen: ‘No, tengo la agenda completa en este momento’ o ‘mi local está demasiado ocupado’”, le dijo Breslaw a The Sunday Times.

Según un informe publicado en diciembre por la organización británica Freedom in the Arts (Fita), titulado The New Boycott Crisis, desde la masacre del 7 de octubre hubo una “ola de boicots” contra artistas judíos.

“La exclusión puede desencadenarse no por algo que hayan dicho o hecho, sino por su identidad misma. Los artistas denuncian graves daños psicológicos, autocensura, borrado cultural, pérdida de ingresos y, en varios casos, síntomas compatibles con el estrés postraumático”, señaló el informe.

“El crecimiento de editoriales, sellos discográficos y plataformas escénicas dirigidos por judíos es a la vez inspirador y profundamente preocupante. Cuando artistas talentosos creen que necesitan estructuras paralelas simplemente para trabajar sin ocultar una parte de quiénes son, eso nos dice que algo salió muy mal con las promesas de inclusión del sector artístico”, le dijo a The Sunday Times la bailarina y coreógrafa Rosie Kay, cofundadora de Fita.

“Estas iniciativas pueden impulsar obras, reconstruir la confianza y unir a los artistas. Pero la respuesta a largo plazo no puede ser un ecosistema cultural judío separado. Los artistas judíos e israelíes también deben poder participar plenamente en la cultura británica dominante sin enfrentar pruebas políticas o ideológicas”, afirmó.

El boicot contra los judíos no se limita al Reino Unido y ya se hizo sentir en Estados Unidos.

El 1 de octubre, la Liga Antidifamación (ADL, por sus siglas en inglés) publicó un informe sin precedentes, State of the Arts: Advancing Jewish Inclusion in Arts, Entertainment and Culture, que documenta la “exclusión y marginación sistemáticas de artistas judíos e israelíes en toda la vida cultural estadounidense”.

David Isaac es corresponsal de JNS en Israel.