La forma más común de odio a los judíos en Australia es el antisemitismo “moderno y progresista”. Así lo afirmó Jillian Segal, enviada especial para combatir el antisemitismo en ese país.
“El antisemitismo islamista extremista, de extrema izquierda y de extrema derecha sigue muy presente, y exige vigilancia y leyes que se apliquen debidamente”, indicó Segal en un informe publicado el viernes.
El informe actualizado da seguimiento a una hoja de ruta que el gobierno adoptó tras el atentado terrorista de Janucá en la playa Bondi, en diciembre de 2025.
“La forma que deja a los judíos australianos cada vez más angustiados y excluidos es la que echó raíces en instituciones influyentes, donde se discrimina, culpa y difama a los judíos australianos por las acciones del gobierno del Estado de Israel. La mejor manera de contrarrestarla es con comprensión y con líderes que asuman la responsabilidad por los entornos que supervisan”, escribió Segal.
El documento fija las prioridades de ´la funcionaria para el próximo año, tanto para ella misma como para el gobierno y las instituciones.
Según Segal, las instituciones son especialmente vulnerables al “antisemitismo ambiental”.
“Lo que antes era extremo puede volverse familiar. Lo que se vuelve familiar puede volverse aceptable, y lo que se vuelve aceptable puede volverse progresista y de moda”, señala el documento.
La masacre de Bondi “expuso con una claridad devastadora que la normalización del antisemitismo en nuestras instituciones y en el discurso público no puede separarse de la amenaza del extremismo y la violencia”, escribió la enviada.
Por eso, Segal reclama un enfoque que involucre a toda la sociedad, pide que las universidades adopten la definición de trabajo de antisemitismo de la Alianza Internacional para el Recuerdo del Holocausto (IHRA, por sus siglas en inglés) y que las escuelas utilicen el programa de la UNESCO para docentes y estudiantes.
Además, el informe recomienda crear un grupo de trabajo nacional sobre el antisemitismo en el sistema de salud, para proteger del acoso a los profesionales judíos, y un defensor independiente con un panel de expertos para supervisar a los medios audiovisuales.
El documento también pide condiciones obligatorias para el financiamiento público, de modo que los subsidios no se usen para promover el odio a los judíos, y que las instituciones culturales adopten códigos de conducta.
Por último, Segal pide que quienes deciden sobre la emisión de visados de entrada a Australia reciban formación para reconocer el antisemitismo y otras formas de odio.
“Queremos ver la cultura, la creatividad y los logros judíos celebrados junto a los de todas las comunidades que construyeron este país”, manifestó.