Los judíos británicos instaron el jueves a su gobierno a revertir las sanciones anunciadas recientemente contra israelíes en Judea y Samaria, tras la aprobación el miércoles de una moción parlamentaria que critica esa política.
La Asamblea Nacional Judía del Reino Unido “insta al ministro de Exteriores a responder a las cuestiones planteadas en el Parlamento”, señaló la organización en un comunicado.
Esas cuestiones figuraban en una moción de desaprobación respaldada por 94 miembros de la Cámara de los Lores, la cámara alta del Parlamento británico, que salió adelante por un estrecho margen, ya que 90 lores votaron en contra.
La moción “señala la ausencia de salvaguardas para proteger el comercio legal con Israel dentro de sus fronteras anteriores a 1967, y pide al Gobierno de Su Majestad que confirme que dicho comercio no se verá afectado por estas regulaciones, que publique criterios claros de designación y un marco basado en pruebas para garantizar una aplicación global coherente, y que presente al Parlamento una evaluación de impacto y un informe anual sobre el funcionamiento del régimen”.
El texto fue presentado por Howard Darryl Leigh, miembro conservador de la Cámara de los Lores.
Durante el debate previo a la votación del miércoles, varios lores formularon diversas críticas a la decisión del 8 de septiembre de aplicar sanciones contra Israel.
Leigh cuestionó la amplitud y la ambigüedad de las regulaciones, mientras que los lores Eric Pickles y Stuart Polak plantearon dudas sobre sus consecuencias para las actividades comerciales, benéficas e inmobiliarias legítimas.
Por su parte, la baronesa Ros Altmann advirtió sobre los peligros de señalar a Israel con un castigo excepcional en un momento en que los judíos británicos ya enfrentan niveles de antisemitismo profundamente preocupantes.
De acuerdo con Altmann, las sanciones anunciadas por el ministro de Exteriores Ed Miliband “recompensan a quienes se oponen a una solución de dos Estados”.
“No promoverán ni ayudarán en modo alguno a quienes quieren la solución de dos Estados, a los palestinos que pierden sus empleos y que trabajan junto a israelíes. Y simplemente le ruego al gobierno que entienda el peligro de señalar a Israel con un castigo especial, cuando tantos de nosotros, ciudadanos judíos de este país, intentamos advertir sobre los peligros que esto implica”, agregó.
Poco antes del anuncio de las sanciones, Polak le dijo a JNS que, bajo el gobierno del primer ministro Andy Burnham, el Reino Unido “podría convertirse en un enemigo” de Israel y que, en cualquier caso, “ya no es amigo de Israel”.
Las sanciones se sumaron a una serie de enfrentamientos entre Israel y el Reino Unido que comenzaron bajo el gobierno conservador y se intensificaron tras la llegada del Partido Laborista al poder en 2024.
Funcionarios del gobierno del ex primer ministro británico Keir Starmer chocaron públicamente en reiteradas ocasiones con Jerusalén y utilizaron un lenguaje cada vez más duro sobre Israel, incluido un llamado del 29 de julio de 2025 a “detener la masacre” en Gaza.
La frase se hacía eco de la retórica de los manifestantes antiisraelíes que se habían congregado por miles en Londres para protestar contra el Estado judío.
En septiembre de 2025, el Reino Unido reconoció un Estado palestino, junto con Australia y Canadá, mientras que Francia también lo hizo ese año.
Esa decisión llegó después de que Londres suspendiera unas 30 licencias de exportación de armas para equipos que, según consideró, podían utilizarse en las operaciones militares de Israel contra Hamás en Gaza.
En junio de 2025, el Reino Unido sancionó al ministro de Finanzas israelí Bezalel Smotrich y al ministro de Seguridad Nacional Itamar Ben Gvir con prohibiciones de viaje y congelamiento de bienes por lo que describió como reiterada incitación a la violencia contra los palestinos.
En respuesta a las sanciones anunciadas por Miliband en septiembre, el ministro de Exteriores israelí Guideón Saar anunció el cierre del consulado británico en Jerusalén Este, entre otras represalias.
Sin embargo, el mes pasado Saar señaló que el edificio del consulado se mantendría, aunque con otro nombre y un tamaño reducido, en un intento por frenar el deterioro de las relaciones con el Reino Unido.
Al anunciar las sanciones, Miliband indicó que se implementarían en un plazo de nueve meses.
“A quienes financian o facilitan los asentamientos ilegales, les digo lo siguiente: enfrentarán todo el peso de las sanciones del Reino Unido. Prohibiremos la publicidad de los asentamientos ilegales en el Reino Unido. El régimen de sanciones apuntará a los asentamientos ilegales y a su expansión, no a Israel”, afirmó entonces Miliband.