Las nuevas medidas de seguridad anunciadas en Francia todavía no lograron devolver la confianza en la capacidad de las autoridades para contener los disturbios, le dijo el martes a JNS Robert Ejnes, director ejecutivo del Consejo Representativo de las Instituciones Judías de Francia (CRIF), la organización que agrupa a las instituciones judías del país.
“Esta semana será muy importante para saber si el Estado recupera el poder o no”, afirmó Ejnes.
“Todavía no. Tenemos que esperar”, respondió al ser consultado sobre si confiaba en que las autoridades pudieran restablecer el orden frente a los disturbios masivos.
El presidente de la filial del CRIF en Marsella-Provenza Bruno Benjamin instó esta semana al presidente francés Emmanuel Macron a declarar el estado de emergencia nacional.
El lunes, el primer ministro francés Sébastien Lecornu anunció toques de queda “parciales” y “localizados” tras los disturbios del fin de semana, en los que resultaron heridos al menos 150 policías, según Le Monde.
Los disturbios, que comenzaron el mes pasado aparentemente por las malas condiciones de las escuelas francesas, derivaron en violencia contra la policía, incendios intencionales, vandalismo y saqueos generalizados.
Las banderas palestinas, junto con las marroquíes y argelinas, que flamearon en las protestas pusieron de relieve el papel de inmigrantes de países musulmanes en los disturbios.
Benjamin acusó al partido de extrema izquierda Francia Insumisa (LFI) de orquestar los disturbios con la ayuda de personas “que viven en Francia, pero odian a Francia”.
Ejnes afirmó que la respuesta de la justicia ante los cerca de 1,800 detenidos en los últimos días es una prueba clave de la determinación del Estado para frenar la escalada.
“Estamos muy ansiosos por saber qué pasará ahora” con los detenidos, dijo, para establecer “si el Estado de derecho prevalecerá en Francia o si estas mismas personas estarán libres para el próximo disturbio”.
Ejnes dijo que Lecornu parecía “decidido” a detener la violencia, pero que un toque de queda parcial solo ofrece una respuesta temporal.
Ejnes también cuestionó las afirmaciones que circulan en Israel y en redes sociales judías sobre que los alborotadores atacan sistemáticamente comercios judíos, y señaló que, aunque algunos comercios de propietarios judíos sufrieron ataques, eso por sí solo no demuestra un móvil antisemita.
El sábado por la noche, una sinagoga del distrito 19 de París fue saqueada en un incidente en el que, según Ejnes, no hubo indicios de un ataque antisemita y que parecía un robo.
Ejnes señaló que el Servicio de Protección de la Comunidad Judía (SPCJ), el organismo de seguridad de la comunidad judía francesa, emitió un comunicado en el que afirmó no tener pruebas de que los comercios hubieran sido atacados específicamente porque sus dueños eran judíos.
Esa evaluación no ofrece ninguna garantía frente a futuros ataques antisemitas, advirtió Ejnes.
“No podemos quedarnos tranquilos pensando que las cosas saldrán bien. Tenemos que ser realistas. Tenemos que elevar el nivel de defensa de la comunidad judía, que es lo que estamos haciendo”, sostuvo.