Israel logró victorias militares impresionantes en los últimos tres años, pero sus enemigos no abandonaron su ambición de destruirlo, y el Estado judío todavía no consiguió infligirles una “derrota cognitiva”.
Cómo lograr esa derrota, es decir, que el enemigo comprenda que no puede ganar, es el tema de un informe publicado el martes por el Foro de Medio Oriente (MEF, por sus siglas en inglés), Shattering the Palestinians’ Hope of Defeating Israel (Acabar con la esperanza palestina de derrotar a Israel), escrito por Meir Ben-Shabbat, ex asesor de Seguridad Nacional de Israel entre 2017 y 2021.
El MEF sostiene desde hace casi una década que solo se logrará la victoria sobre los enemigos de Israel cuando estén convencidos de que no pueden ganar por la fuerza de las armas, y que recién entonces será posible un acuerdo duradero.
El director ejecutivo del MEF Gregg Roman expresó su satisfacción porque Ben-Shabbat, un respetado miembro del establishment de seguridad israelí que sirvió 30 años en la Agencia de Seguridad de Israel (Shin Bet) y fue un asesor de confianza del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, haya respaldado el enfoque de su organización.
“Realmente adoptó la idea que el MEF viene planteando desde 2017, y que Daniel Pipes (fundador del MEF) plantea desde fines de los años noventa: que la única forma de lograr una solución al conflicto palestino-israelí es eliminar la esperanza palestina de derrotar a Israel”, le dijo Roman a JNS.
En el documento, Ben-Shabbat, que actualmente dirige el Instituto Misgav para la Seguridad Nacional y la Estrategia Sionista, define la “derrota cognitiva” como “la creación de un cambio profundo y duradero en la percepción del enemigo, que lo lleva a comprender que no puede alcanzar sus objetivos por la fuerza y que el precio de intentar alcanzarlos de esa manera será demasiado alto como para que valga la pena”.
El autor ofrece abundantes pruebas de que ni Hamás ni la Autoridad Palestina (AP) llegaron a ese punto, ya que Hamás sigue siendo el poder central en la Franja de Gaza y sus líderes se niegan desafiantes a desarmarse.
Una de las ocho líneas de acción que recomienda es no permitir elecciones en la AP, que de todos modos fueron postergadas, porque sostiene que llevarían a una victoria de Hamás.
Del mismo modo, Ben-Shabbat argumenta que la dirección de la AP apoya el conflicto violento, y señala su respaldo a la masacre del 7 de octubre de 2023, los pagos a terroristas, el sistema educativo y sus actividades en los foros internacionales.
Según el autor, las actitudes de la población bajo su control también reflejan esas posturas.
Ben-Shabbat critica duramente los Acuerdos de Oslo, el pacto de 1993 entre Israel y la OLP que debía traer la paz y que, en cambio, según él, reforzó las aspiraciones palestinas de derrotar a Israel.
Lo que alimenta la violencia es la esperanza, no la desesperación, sostuvo, y los países que hoy reconocen un “Estado de Palestina” echan más leña al fuego al reforzar las expectativas palestinas.
“Mientras los palestinos crean que pueden vencer a Israel por la fuerza, por la presión diplomática o por ambas, cada acuerdo que la comunidad internacional pone sobre la mesa de Israel nos lleva de vuelta a un Oslo 2.0, es decir, a concesiones. No es tierra por paz. Es algo más grande. Son concesiones a cambio de compromisos que ningún palestino cumple”, afirmó Roman.
Mientras tanto, los israelíes “recuperaron la sobriedad” tras la “ceguera” de los Acuerdos de Oslo, sostuvo Ben-Shabbat, quien citó una encuesta del Instituto Israelí de la Democracia de septiembre de 2025 según la cual el 72% del público judío de Israel cree que los palestinos no tienen derecho a un Estado propio.
Según Roman, a los israelíes les preocupa otro 7 de octubre, esta vez por parte de la AP, que cuenta con 70 mil efectivos, lo que a su juicio viola los Acuerdos de Oslo, que fijan un límite de 12 mil.
La semana pasada, medios israelíes difundieron imágenes de fuerzas de la AP disparando contra blancos que representaban a civiles, entre ellos una madre con un niño pequeño en brazos.
“El eje de algunos mensajes de los partidos políticos es: ‘Cuidado con la policía palestina, que volverá sus armas contra la región (central) del Sharón’”, dijo Roman.
Los palestinos también buscan alternativas, ya que Fatah, la facción gobernante de la AP, es profundamente impopular, según Ben-Shabbat.
Como ejemplo, citó el caso reciente de jeques y jefes de clanes de Hebrón que se acercaron al ministro de Economía israelí Nir Barkat con un plan para crear un “Emirato de Hebrón” autogobernado que se sumaría a los Acuerdos de Abraham.
Una de las propuestas de Ben-Shabbat es reemplazar el marco de Oslo por administraciones locales que gestionen los asuntos civiles en sus distritos y mantengan “la ley, el orden y la seguridad pública, pero sin competencias de seguridad”.
El componente central de la derrota cognitiva de los palestinos son los asentamientos judíos, “que fijan una realidad nueva e irreversible”, afirmó Ben-Shabbat, quien elogió al gobierno de Netanyahu por fomentarlos en los territorios.
“Durante el mandato del gobierno actual, desde fines de 2022, se registró un salto sin precedentes en la creación, aprobación y regularización de comunidades, puestos de avanzada y granjas agrícolas en Judea y Samaria”, señaló.
Ben-Shabbat subrayó que primero hay que ocuparse de Gaza, y que Israel debe asegurarse de que “la zona en la que creció el monstruo cruel que perpetró la masacre del 7 de octubre sea un testimonio eterno del precio que pagará cualquiera que piense en atacar a Israel”.
¿Puede Israel lograr una derrota cognitiva?
Ben-Shabbat afirmó que es “difícil ser optimista” al observar a la población de Gaza, que mantiene un alto nivel de apoyo a Hamás, cuya ideología está “entretejida con su identidad religiosa”, y que vive en una región dominada por ideologías radicales a las que está expuesta de forma constante.
Sin embargo, recordó que Israel ya logró derrotas cognitivas claras en el pasado, como la Guerra de los Seis Días, la Guerra de Yom Kipur y los Acuerdos de Abraham.
“Aunque no fueron el resultado directo de una acción militar israelí, son una expresión más de una derrota cognitiva a largo plazo, en la que los Estados de la región prefieren cooperar con Israel antes que boicotearlo o enfrentarse a él, incluso en el plano político y económico”, dijo sobre estos últimos.
Según Ben-Shabbat, derrotar a las organizaciones terroristas será más difícil que derrotar a los Estados, porque toleran mejor los daños y se preocupan menos por la infraestructura civil y el bienestar de la población, porque para ellas seguir en pie tras el ataque de un rival más fuerte ya es una victoria, y porque el carácter religioso de su extremismo las lleva a ver la lucha “como eterna y como un mandato divino”, por lo que no consideran las pérdidas como una derrota.
El MEF distribuyó el documento entre 1,700 asesores del Congreso dedicados a la seguridad nacional, los comités de la Cámara de Representantes y del Senado, y el Pentágono.