El partido Likud firmó el martes un acuerdo de reparto de excedentes con la lista conjunta Sionismo Religioso-Zehut de cara a las elecciones del 27 de octubre para “evitar que se desperdicien votos”.
El acuerdo de excedentes entre dos listas separadas ayuda a reducir la cantidad de sufragios que quedan sin aprovechar.
Una vez que los partidos superan el umbral electoral del 3.25%, los escaños se asignan según los votos de cada uno, y como los 120 escaños por lo general no se pueden dividir de forma exacta, quedan escaños sobrantes que los partidos pueden disputar sumando sus votos.
Una fórmula matemática determina cómo se reparten esos escaños excedentes.
El sistema no elimina por completo el desperdicio de votos, ya que solo compiten los partidos que superan el umbral y los votos de los que no lo logran quedan excluidos del recuento y, en la práctica, se pierden.
Por eso Netanyahu viene instando a los partidos de derecha más pequeños a unirse, y el 24 de agosto advirtió que la derecha corría el riesgo de repetir su error de 1992, cuando la fragmentación hizo que varios partidos no superaran el umbral y llevó al poder a un gobierno de izquierda.
En respuesta a ese llamado, Sionismo Religioso, encabezado por el ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, y Zehut, liderado por Moshe Feiglin, firmaron el 1 de septiembre un acuerdo para presentarse en una lista conjunta.
“En este momento crítico se nos exige responsabilidad: unir fuerzas, ampliar el bloque y no permitir que se desperdicie ningún voto de la derecha”, afirmó Smotrich.
Los nuevos partidos son una constante en las elecciones israelíes, le dijo a JNS en agosto Liron Lavi, integrante del Departamento de Estudios Políticos de la Universidad Bar Ilan, en Ramat Gan.
En las últimas elecciones, del 1 de noviembre de 2022, se presentaron 39 partidos y diez superaron el umbral, mientras que en estos comicios compiten 38 listas, aunque algunas lo hacen como parte de alianzas o listas conjuntas.
Según Lavi, en estas elecciones la derecha corre más riesgo que la izquierda de perder votos en partidos pequeños que no logren superar el umbral electoral, ya que la izquierda aprendió en parte de sus errores.
Entre los votantes de derecha hay desencantados, sobre todo de la derecha “moderada” o “liberal”, a quienes les cuesta encontrar su lugar en el actual mapa de partidos, explicó.