El Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel conmemoró este domingo el segundo aniversario del asesinato selectivo del líder de Hezbolá, Hassan Nasrallah, y calificó el ataque aéreo del 27 de septiembre de 2024 en Beirut como un “duro golpe” para el grupo terrorista y un punto de inflexión en los esfuerzos por contrarrestar la estrategia regional de Irán.
“Un Hezbolá debilitado y desarmado supone una oportunidad para un Líbano soberano y para un nuevo capítulo de esperanza entre Líbano e Israel”, afirmó el ministerio.
Más temprano ese mismo domingo, el medio de propaganda iraní Press TV publicó unas imágenes de Nasrallah que, según afirmaba, no se habían difundido anteriormente.
Las imágenes mostraban supuestamente al líder de Hezbolá siendo conducido por Dahiyeh, el bastión de la organización terrorista respaldada por Irán en el sur de Beirut.
Two years ago today, the elimination of Hassan Nasrallah dealt a major blow to Hezbollah and marked a turning point in the struggle against the Iranian regime’s expansionist strategy in the Middle East.
— Israel Foreign Ministry (@IsraelMFA) September 27, 2026
A weakened and disarmed Hezbollah means an opportunity for a sovereign…
El 27 de septiembre de 2024, la Fuerza Aérea Israelí lanzó al menos una docena de bombas antibúnker de 2 mil llibras sobre el búnker de Nasrallah en Dahiyeh. Dos funcionarios israelíes anónimos declararon entonces a The New York Times que se lanzaron más de 80 bombas en el transcurso de varios minutos durante el ataque, pero no confirmaron el tipo de munición utilizada.
Una semana más tarde, un ataque de la Fuerza Aérea Israelí contra un búnker en las afueras de Beirut acabó con la vida del destacado terrorista de Hezbolá Hashem Safieddine, primo materno de Nasrallah, presidente del Consejo Ejecutivo de Hezbolá y uno de los principales candidatos a suceder al líder terrorista.
Nasrallah había caído en una depresión a raíz del asesinato selectivo, el 30 de julio de 2024, del comandante de Hezbolá Fuad Shukr y de la denominada “Operación Grim Beeper”, que dejó fuera de combate a miles de combatientes de Hezbolá en dos días de septiembre, según reveló el año pasado Jawad Nasrallah, el segundo hijo mayor del líder terrorista chií.
Los duros golpes que el Estado judío asestó a Hezbolá provocaron “sentimientos difíciles” a Nasrallah a nivel personal y minaron la moral de los combatientes del grupo, afirmó Jawad.