Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) publicaron el jueves una extensa réplica al documental NAZA, al que acusaron de ofrecer una versión “distorsionada, engañosa y falaz” de cómo el Ejército selecciona y ataca objetivos en la Franja de Gaza.
La película reúne los testimonios anónimos de 24 militares y agentes de inteligencia israelíes, y sostiene que las FDI utilizaron sistemas de inteligencia e inteligencia artificial de un modo que contribuyó a la muerte de civiles en el enclave. Los entrevistados afirman, además, que las tropas apuntaron deliberadamente contra la población y aceptaron un elevado número de víctimas en las operaciones contra terroristas.
Las FDI rechazaron esas acusaciones y aseguraron que el relato del film “se basa en errores de hecho sustanciales, derivados de tergiversaciones manipuladoras de la realidad”.
De acuerdo con la institución militar, sus directivas son vinculantes: distinguen entre terroristas y civiles no involucrados, prohíben atacar deliberadamente a personas ajenas al combate y obligan a los comandantes a reducir al mínimo posible el riesgo para la población.
El Ejército afirmó que jamás planificó, aprobó ni ejecutó en Gaza un bombardeo en el que se previera la muerte de 500 civiles, ni de una cifra siquiera cercana, contrariamente a lo que sostiene el documental.
También desmintió que la inteligencia artificial elija los blancos por su cuenta.
“La inteligencia artificial nunca ha seleccionado de forma independiente objetivos para atacar en las FDI”, afirmaron los militares.
Según explicaron, son oficiales de inteligencia autorizados quienes identifican los posibles objetivos; luego, especialistas en la materia planifican cada ataque, y la decisión final de llevarlo a cabo corresponde a los comandantes operativos.
Lo ques dice el Ejército sobre ‘Lavender’
Las FDI cuestionaron asimismo la forma en que la película presenta “Lavender”, un sistema asistido por inteligencia artificial que emplea la inteligencia israelí.
“Lavender no es una base de datos de objetivos aprobados para atacar, sino una base de datos que asiste a los analistas de inteligencia”, aclararon.
El Ejército negó que sus normas fijaran umbrales automáticos de víctimas civiles, como los que menciona el documental: que un ataque contra un terrorista de bajo rango pudiera autorizarse automáticamente con 20 civiles en riesgo, o que se admitiera poner en peligro a 200 personas para alcanzar a un alto comandante.
Tampoco aceptó la idea de que, una vez emitida la orden de evacuar una zona, las tropas pudieran disparar sin tener en cuenta a quienes se quedaban.
Por el contrario, aseguró que la estimación de posibles víctimas sigue formando parte del proceso de selección de blancos aun después de esas advertencias.
Los militares rebatieron también la afirmación de que no analizaban las consecuencias de sus bombardeos, y señalaron que durante la guerra revisaron cientos de incidentes, incluidos casos con víctimas civiles no intencionales, para esclarecer lo ocurrido y extraer lecciones operativas.
Admitieron que se cometieron errores en el marco de operaciones de combate complejas, y precisaron que las presuntas violaciones del derecho israelí o internacional se investigan y, cuando corresponde, pueden dar lugar a sanciones disciplinarias o procesos penales.
‘Solo etapas iniciales y limitadas’
Para las FDI, una de las principales falencias del documental es que se apoya en personal de inteligencia que conocía apenas una parte del proceso de selección de objetivos.
Los entrevistados que se presentan como miembros de áreas de inteligencia “suelen referirse solo a etapas iniciales y limitadas relacionadas con la inteligencia, y no al proceso mucho más amplio de planificación y aprobación de los ataques”, señaló el Ejército.
La película dejó prácticamente fuera el papel de los planificadores operativos, los especialistas en mitigación de daños a civiles, los asesores jurídicos y los comandantes que, en última instancia, autorizan o rechazan cada ofensiva, añadió.
Esos controles, según la institución militar, han llevado a solicitar más información de inteligencia, modificar planes, cambiar el tipo de armamento e incluso cancelar operaciones por el riesgo que suponían para la población.
El Ejército reprochó también a los realizadores no haber ofrecido suficiente contexto sobre la guerra, como la masacre perpetrada por Hamás en el sur de Israel el 7 de octubre de 2023 y el uso que hace el grupo terrorista de zonas civiles con fines militares.
Agregó que el film omitió las medidas que adoptan las FDI para reducir las bajas entre los no combatientes, como los avisos de evacuación, la elección de municiones, los ajustes en los planes de ataque y la facilitación de la ayuda humanitaria.
‘Daños colaterales’
Otro punto en disputa es el tratamiento que da el documental al concepto de “daños colaterales”.
El título NAZA proviene del acrónimo hebreo de nezek agavi, que significa precisamente “daño colateral”.
Las FDI recordaron que evaluar el daño incidental que un ataque contra un objetivo militar puede causar a civiles es una obligación del derecho internacional, cuyo propósito es ayudar a los comandantes a determinar si la operación es lícita y si hacen falta precauciones adicionales.
La película, en cambio, presenta ese cálculo como prueba de indiferencia hacia la vida humana, prosigue el comunicado.
El Ejército reconoció el peso moral que describen algunos de los entrevistados.
“Las decisiones que pueden costar vidas civiles están entre las más difíciles que enfrentan los soldados y los comandantes, y las FDI esperan que sus soldados sientan ese peso y actúen en consecuencia”, sostuvo.
No obstante, subrayó que esa carga moral no demuestra por sí sola que una decisión haya sido ilegal.
Las FDI acusaron a los cineastas de recurrir a un montaje manipulador, omitir contexto relevante y hacer “alusiones irresponsables a atrocidades históricas”.
Al mismo tiempo, se declararon abiertas a la “crítica genuina” y dispuestas a examinar cualquier denuncia fundamentada de conducta indebida.
Los militares indicaron además que los realizadores no les remitieron sus acusaciones antes del estreno para que pudieran analizarlas y responder, y que tampoco les facilitaron una copia de la película después, pese a haberla solicitado.
Por ese motivo, su réplica se elaboró a partir del relato de un representante que asistió a una proyección pública y de otros testimonios de libre acceso, explicaron las FDI.
NAZA, dirigido por los cineastas israelíes Yuval Abraham y Rachel Szor y producido por The Guardian, obtuvo el Premio Especial del Jurado en el Festival de Cine de Venecia.