En una primicia en Israel, cirujanos del Hospital Beilinson de Petaj Tikva realizaron un trasplante de pulmón con un robot quirúrgico, sin cortar el esternón ni separar las costillas, un procedimiento que solo un puñado de centros médicos del mundo han llevado a cabo.
La operación se realizó el mes pasado, y con el sistema robótico da Vinci y unas pocas incisiones pequeñas en el tórax, el equipo quirúrgico conectó el nuevo pulmón a los vasos sanguíneos y las vías respiratorias del receptor.
De este modo, se evita la técnica tradicional, que consiste en serrar el esternón y separar las costillas a la fuerza.
El doctor Yuri Peysakhovich, jefe del departamento de cirugía torácica, que encabezó la operación, afirmó que el equipo busca que en un plazo de cinco años la cirugía robótica sin abrir el tórax se convierta en el estándar.
El trasplante de pulmón es un procedimiento complejo que dura entre ocho y diez horas, y el método tradicional provoca un dolor intenso y una respiración superficial, además de dificultar que los pacientes eliminen las secreciones.
Por eso, aumenta el riesgo de infecciones y obliga a una recuperación que puede durar semanas, mientras que la nueva técnica mejora de forma significativa las probabilidades de éxito y acorta la recuperación.
En el mundo solo se han realizado unos 20 trasplantes de pulmón robóticos, el primero de ellos hace apenas tres años en España.
El procedimiento exige una amplia preparación y destreza, tanto en trasplantes complejos como en el manejo del robot, y en él participaron decenas de profesionales, entre ellos cirujanos, anestesiólogos, operadores de la máquina de circulación extracorpórea, enfermeros de quirófano, neumólogos, personal de terapia intensiva cardiotorácica y un laboratorio de histocompatibilidad.
El doctor Shai Fein, director de anestesia y quirófanos, explicó que los brazos robóticos limitan el acceso directo al paciente, por lo que el equipo planificó cada detalle, desde la ventilación, el monitoreo y el control hemodinámico hasta la respuesta ante emergencias, e incluso realizó una simulación específica.
Como medida de precaución, el paciente fue conectado de antemano a una máquina de circulación extracorpórea, lo que permitía actuar de inmediato si era necesario.
Alrededor de un mes antes, el hospital había realizado una operación preparatoria, un trasplante de pulmón sin abrir el tórax con solo dos pequeñas incisiones, una sobre el abdomen y otra en la zona del pecho.
Esa técnica controla mejor el dolor posoperatorio, preserva los músculos y los nervios y permite a los pacientes respirar, toser y limpiar sus pulmones, lo que reduce de forma drástica el riesgo de neumonía e infecciones, y su éxito allanó el camino para el procedimiento robótico.