El antisemitismo en Australia quedó sin control y se normalizó tras el estallido de la guerra contra Hamás en Gaza en octubre de 2023, lo que alimentó la violencia contra el pueblo judío, según declaró el lunes el jefe de seguridad nacional e inteligencia del país.
Estas declaraciones se produjeron durante una investigación pública sobre el tiroteo masivo ocurrido en Bondi Beach, Sídney, el pasado mes de diciembre, el peor ataque terrorista de la historia de Australia.
“No cabe duda de que la guerra en Medio Oriente despertó diversas emociones en Australia”, declaró Mike Burgess, director general de la Organización Australiana de Inteligencia de Seguridad. “Algunos de esos aspectos violentos y esos comportamientos, incluido el antisemitismo que, en nuestra opinión, quedaron impunes, se normalizaron y dieron mayor cabida a la violencia... y los australianos judíos fueron las principales víctimas”.
Burgess declaró ante la Comisión Real sobre Antisemitismo y Cohesión Social que, a partir de finales de 2024, el antisemitismo “escaló en gravedad, pasando de comportamientos amenazantes e intimidatorios a ataques directos contra personas, empresas y lugares de culto”.
Los grupos judíos australianos llevaban tiempo denunciando que el gobierno hizo la vista gorda ante la incitación a la violencia que comenzó inmediatamente después del ataque liderado por Hamás el 7 de octubre de 2023 en el sur de Israel, y que se permitió que esta se agravara sin control durante meses antes de que comenzara una oleada de ataques violentos contra la comunidad judía, incluidos incendios provocados y actos de vandalismo contra sinagogas, tiendas y vehículos privados.
Quince personas, entre ellas una niña de 10 años y un sobreviviente del Holocausto de 87 años, murieron a manos de un padre y su hijo en el tiroteo ocurrido en Bondi Beach la primera noche de Janucá.
Irán señalado
La Organización Australiana de Inteligencia de Seguridad (ASIO) concluyó que el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán estaba detrás de al menos dos ataques antisemitas en Australia, incluyendo uno contra un restaurante kosher en Sídney y otro en la sinagoga Adass Israel de Melbourne, lo que provocó la expulsión del embajador de Irán en agosto, señaló Burgess.
Añadió que probablemente la República Islámica estaba implicada en otros ataques.
“Utilizan su red de intermediarios y agentes para cumplir sus órdenes, que consisten en causar daño al pueblo judío en todas partes del mundo”, afirmó.
En Australia viven alrededor de 110 mil judíos, principalmente en Melbourne y Sídney.