Los países de los Acuerdos de Abraham se reunieron el jueves al margen de la Asamblea General de las Naciones Unidas en la ciudad de Nueva York, en lo que supuso su primer encuentro en más de tres años y medio.
La Fundación N7 organizó una mesa redonda en la que participaron la subsecretaria de Estado de EE. UU., Allison Hooker, y sus homólogos de Israel, los Emiratos Árabes Unidos, Baréin, Marruecos y Kazajistán.
Kazajistán participó por primera vez en un acto relacionado con los Acuerdos.
“Los Acuerdos de Abraham han demostrado lo que se puede lograr cuando los países se unen en torno a intereses compartidos y con una visión común para una región más integrada y próspera”, afirmó Jeffrey Talpins, presidente y fundador de la Fundación N7.
“La siguiente fase consiste en profundizar en las relaciones ya existentes e identificar oportunidades prácticas para que los países colaboren”, añadió.
La N7 señaló que “los responsables reafirmaron los principios de los Acuerdos de Abraham y reconocieron que el enorme potencial de Medio Oriente puede liberarse a través de la coexistencia, el entendimiento mutuo y la cooperación entre Israel, sus vecinos árabes y musulmanes, Estados Unidos y socios afines”.
Los Acuerdos de Abraham constituyen un logro determinante en materia de política exterior del primer mandato del presidente estadounidense Donald Trump. Las relaciones entre Israel y los países árabes se han mantenido intactas a pesar de los duros desacuerdos sobre la guerra que Israel libra contra Hamás desde el 7 de octubre.
Algunos analistas han señalado que el avance de los Acuerdos, junto con el creciente impulso que existía en aquel momento hacia la normalización de las relaciones entre Israel y Arabia Saudita, motivó a Hamás a atacar.
Aunque la segunda Administración Trump ha insinuado en varias ocasiones que otros países están dispuestos a adherirse a los pactos, solo se ha sumado Kazajistán, una nación de Asia Central que ya mantenía una relación significativa con Jerusalén.