Israel recupera antiguas variedades de uva en los viñedos del Néguev

Investigadores y viticultores están cultivando uvas vinculadas a variedades presentes en la región durante la época bizantina, con la esperanza de dar al vino israelí un sabor distintivamente local.

En el desierto del Negev crecen variedades de uva antiguas, como parte de un proyecto israelí destinado a recuperar vinos cuyas raíces se remontan a hace más de 1,000 años, septiembre de 2026. Foto de Lior Schweimer.
En el desierto del Néguev crecen variedades de uva antiguas, como parte de un proyecto israelí destinado a recuperar vinos cuyas raíces se remontan a hace más de 1,000 años, septiembre de 2026. Foto de Lior Schweimer.

Los enófilos (amantes del vino) siempre están buscando las últimas novedades, pero un proyecto israelí va en la dirección opuesta: revivir variedades de uva con raíces que se remontan a más de 1,000 años.

El proyecto se inició después de que arqueólogos descubrieran semillas de uva durante una excavación en Avdat, la antigua ciudad nabatea y bizantina situada entre Beersheva y Mitzpeh Ramon, en el sur de Israel. Las semillas datan del siglo VII d. C. y fueron enviadas a la Universidad de Tel Aviv para su análisis genético.

Se descubrió que una de ellas era genéticamente similar a la variedad Syriki, una uva pequeña y oscura que todavía se cultiva en algunas zonas del Mediterráneo oriental. Otra se identificó con la variedad Ba’ar, que produce uvas blancas.

De semillas ancestrales a vides vivas

Lior Schweimer, director de patrimonio del distrito sur y arqueólogo de la Autoridad de Naturaleza y Parques de Israel, tomó esquejes de las vides (trozos que se cortan y se plantan para que desarrollen raíces y den origen a una nueva planta) encontradas en la región fronteriza de Gaza que los investigadores creían que podrían estar relacionadas con las variedades antiguas identificadas en Avdat.

En septiembre de 2023, Schweimer plantó los esquejes en las terrazas agrícolas de Avdat, que tienen 1,500 años de antigüedad. También plantó vides de Dabouki, una antigua variedad local que ya cultivan varias bodegas israelíes.

“Normalmente, las semillas de uva antiguas son muy frágiles -son muy pequeñas y tienen mucho azúcar- y, en la mayoría de los casos, no se puede extraer ADN de ellas”, explicó Schweimer a JNS. “Pero aquí, en Avdat, estaban cubiertas por una capa de estiércol antiguo que las conservó un poco mejor”.

Dijo estar sorprendido por lo bien que han crecido los esquejes en el duro entorno del Néguev.

“Hasta ahora, es asombroso”, dijo. “Crecen muy, muy rápido y ya parecen una jungla. No parecen tener ningún problema con el suelo salino”.

Schweimer ha proporcionado esquejes a varias bodegas del Negev para la producción de vinos experimentales, entre ellas al enólogo Boaz Dreyer, de la bodega Dreyer.

Este es el primer año que la bodega produce vino a partir de una cosecha completa, con la esperanza de elaborar unas 1,000 botellas de cada variedad. Dreyer se especializa en vinos naturales mediante fermentación espontánea y está produciendo los nuevos vinos con el mismo método.

Schweimer explicó que el plan original era cultivar y elaborar el vino utilizando técnicas ancestrales descritas en el Talmud. Sin embargo, las precipitaciones fueron insuficientes para que el agua de lluvia irrigara las vides, por lo que el proyecto recurrió a un invento israelí decididamente moderno: el riego por goteo.

Un vino claramente israelí

Israel cuenta con una sólida industria vitivinícola, con más de 300 bodegas que producen decenas de millones de botellas al año. Gran parte de esta industria se basa en variedades de renombre internacional como el cabernet sauvignon, el merlot y el chardonnay.

Las uvas locales recuperadas podrían ofrecer a los viticultores israelíes algo diferente: vinos elaborados con variedades que crecían en la región hace siglos y que están naturalmente adaptadas a su clima.

Para Dreyer, esa conexión con la tierra es parte de su atractivo.

“El chico del barrio es como el hijo pródigo que vuelve a casa”, dijo. “Están haciendo unas uvas estupendas”.

Linda Gradstein es escritora independiente para JNS.