El Departamento de Estado de Estados Unidos convocó al embajador de Malasia en EE. UU. por su postura respecto a Israel, tras la expulsión por parte de Kuala Lumpur de un individuo con doble nacionalidad estadounidense e israelí, según informó Reuters el viernes.
De acuerdo al medio estatal malasio Bernama, el ministro de Asuntos Exteriores, Mohamad Hasan, afirmó que el embajador explicó a los funcionarios estadounidenses que Malasia mantiene desde hace tiempo una política de no reconocer al Estado judío.
“Nuestra política de inmigración no reconoce al Estado de Israel ni al régimen sionista. Esta ha sido nuestra postura desde hace mucho tiempo”, declaró el embajador Muhammad Shahrul Ikram Yaakob al Departamento de Estado de Estados Unidos.
“Hubo un individuo con doble nacionalidad, estadounidense e israelí, que entró en Malasia utilizando su pasaporte estadounidense. Sin embargo, las comprobaciones posteriores revelaron que también poseía la ciudadanía israelí, por lo que le pedimos que se marchara”, añadió el enviado malasio.
En julio, un grupo anónimo llamado Malaysian Protest 4 Palestine acusó a la empresa emergente de tecnología Network School, fundada por el inversor estadounidense Balaji Srinivasan, de dar alojamiento a personas con doble pasaporte israelí.
En respuesta, el primer ministro Anwar Ibrahim declaró que “si hay ciudadanos israelíes implicados, serán deportados inmediatamente porque Malasia no reconoce a Israel”, según informó The Straits Times.
El 16 de julio, las autoridades reguladoras de Malasia revocaron la licencia de funcionamiento de Network School.
La semana pasada, ocho congresistas demócratas escribieron al secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, pidiéndole que obligara a Malasia a cesar su “caza” de judíos.
Los representantes Greg Landsman (demócrata por Ohio) y Josh Gottheimer (demócrata por Nueva Jersey) encabezaron la carta, en la que escribieron que “los judíos de todo el mundo ya conocen esta estrategia”, después de que el primer ministro Ibrahim dijera la semana pasada que su gobierno localizaría y deportaría a los ciudadanos israelíes que se encuentren en el país.
“La negativa de Malasia a reconocer a Israel es bastante preocupante”, escribieron los congresistas. “Pero es totalmente inaceptable que un jefe de gobierno haya declarado públicamente que su país perseguirá y expulsará a ciudadanos de nuestro aliado cercano basándose únicamente en su nacionalidad. Esto no debería ser financiado por el contribuyente estadounidense”.