Los inspectores generales del Departamento de Defensa de EE. UU., del Departamento de Estado y de USAID publicaron su primer informe al Congreso sobre la Operación Furia Épica, en el que revelan “déficits estratégicos de inventario” en las municiones estadounidenses.
El informe, publicado el lunes, ofrece algunos de los datos más detallados hasta la fecha sobre la magnitud de las operaciones estadounidenses y los daños causados por Irán a las instalaciones de Estados Unidos en la región.
El Pentágono estimó que el costo de la Operación Furia Épica ascendía a 33.400 millones de dólares al 29 de junio, según el informe. “Esta estimación incluye 7.400 millones de dólares en obligaciones acumuladas (costos incrementales) para la Operación Furia Épica, 22.300 millones de dólares en municiones gastadas y 3.700 millones de dólares en pérdidas de equipo, pero no incluye los costos de reparación de infraestructura”.
Dichas reparaciones de infraestructura incluyen daños extensos a instalaciones diplomáticas estadounidenses en toda la región, cuya magnitud no se había informado anteriormente.
Según el informe, las instalaciones diplomáticas estadounidenses en cuatro países sufrieron daños materiales a causa de los ataques iraníes, con un costo total estimado de unos 184 millones de dólares. “Además, el Departamento de Estado informó de retrasos estimados en proyectos de construcción por valor de 24.5 millones de dólares mensuales debido a las salidas obligatorias y las restricciones de viaje en Bagdad, Jerusalén, Tel Aviv, El Cairo, Amán, Ciudad de Kuwait y Mascate”.
Los daños más extensos, que ascienden a más de 157 millones de dólares, fueron causados por más de 600 ataques contra instalaciones estadounidenses en Irak, que dañaron particularmente el nuevo consulado estadounidense en Erbil.
El informe también incluye una lista detallada de las aeronaves dañadas o destruidas desde el inicio de las principales operaciones de combate contra Irán en febrero, entre las que se incluyen cuatro F-15, un F-35, doce aviones cisterna de reabastecimiento de combustible KC-135, seis helicópteros y “hasta 30" drones MQ-9 Reaper.
Entre el 28 de febrero y el 30 de junio, período que el departamento define como “operaciones de combate” para la Operación Furia Épica, 14 militares estadounidenses murieron y 417 resultaron heridos. Otros cuatro militares fallecieron durante las posteriores “operaciones en el extranjero” en Irak y Jordania.
El mayor coste monetario de la guerra hasta la fecha ha sido el gasto en municiones, que, según el informe, “ilustran la magnitud y la complejidad del conjunto de objetivos que plantea Irán”.
“Irán posee las fuerzas armadas más grandes de la región y ha dedicado décadas de intenso esfuerzo al desarrollo y la expansión de su propia industria de defensa nacional”, detalla el informe. “Irán también se ha centrado en gran parte en medidas de defensa pasiva para proteger sus capacidades militares, incluyendo extensas instalaciones subterráneas, la dispersión de inventarios de municiones, el ocultamiento y el engaño para enmascarar equipos y plataformas de lanzamiento móviles”.
Los demócratas en el Congreso han expresado su preocupación por la cantidad de municiones ofensivas y defensivas utilizadas contra Irán. El informe señala que las fuerzas estadounidenses y sus aliados en la región interceptaron más de 7,500 ataques con misiles balísticos y drones iraníes, sin incluir los ataques contra Israel.
El Comando Central de Estados Unidos informó a los inspectores generales en agosto que había realizado “aproximadamente 36 mil salidas de combate y más de 1,800 misiones de fuego” contra Irán.
El presidente estadounidense Donald Trump ya había desestimado las preocupaciones sobre el arsenal de municiones. Afirmó que “Estados Unidos posee enormes cantidades de municiones, especialmente de ciertos tipos”, y acusó a quienes filtraban información anónimamente a los medios de comunicación de hacer “declaraciones traidoras”, asegurando que serían “perseguidos”.
El informe del inspector general pareció confirmar las limitaciones impuestas a las reservas de municiones críticas de Estados Unidos.
“La Oficina del Subsecretario de Adquisiciones y Sostenimiento afirmó que el gasto en municiones en la Operación Furia Épica ha provocado déficits estratégicos en el inventario y ha puesto de manifiesto cuellos de botella en la base industrial para el reabastecimiento de municiones”, indica el informe.
Añadió que el Pentágono “está trabajando para agilizar los procesos de adquisición y los plazos de producción, y para acumular materiales, componentes y municiones esenciales para responder con rapidez ante una contingencia”.
Otro informe de la Oficina de Presupuesto del Congreso, publicado el martes, estimó que se necesitarían al menos cinco años para reponer las existencias estadounidenses de interceptores de misiles.
“La escasez se volvería especialmente problemática si surgiera un conflicto con un adversario cuyo arsenal incluyera un gran número de misiles balísticos y de crucero”, declaró la oficina. “La República Popular China posee un arsenal de este tipo, que probablemente desempeñaría un papel fundamental en un conflicto militar que involucrara a Taiwán”.