A medida que se acercan las elecciones nacionales del 27 de octubre en Israel, los miembros del Likud, el partido gobernante del primer ministro Benjamin Netanyahu, salen a hacer campaña para explicar por qué creen que son quienes mejor representan los intereses de los votantes.
“Sentimos el pulso en la calle. Hubo un acto con el primer ministro en Dimona, con muchísima gente apretada en un espacio pequeño”, le dijo el miércoles a JNS el candidato a la Knéset Almog Cohen.
Cohen, exdiputado de Otzmá Yehudit, el partido de Itamar Ben Gvir, y actual viceministro en la Oficina del Primer Ministro, ocupa el 13.º lugar en la lista del Likud y está bien posicionado para entrar en la Knéset, ya que la mayoría de las encuestas prevé que el partido obtenga más de 20 escaños.
“Tenemos gente de todo tipo y de todos los orígenes. Somos una facción de derecha cuyo líder es una de las figuras más destacadas de la historia judía. Cuando el mundo, incluido el entonces presidente estadounidense Joe Biden, le dijo que detuviera (la guerra contra Hamás), impuso un embargo de armas, le pidió que no entrara en Rafah (en el sur de Gaza), le dijo que no traería de vuelta a los rehenes y le pidió que no atacara Irán, él perseveró”, sostuvo Cohen.
En una amplia entrevista preelectoral con JNS, Netanyahu presentó su ambiciosa agenda para un nuevo mandato: derrocar al régimen de Irán y debilitar aún más a sus aliados en la región, ampliar los Acuerdos de Abraham para incluir a más países de mayoría musulmana e impedir la creación de un Estado palestino.
Netanyahu también se refirió a las sanciones, las restricciones al suministro de armas y la opinión internacional hostil, y planteó estrategias para ampliar la producción nacional de armamento, desarrollar alianzas alternativas y contrarrestar la presión externa.
El primer ministro habló además de política interna, incluida la posibilidad de volver a impulsar la reforma judicial, y de cómo aprovechar décadas de logros económicos pese a la guerra.
Cohen, oriundo del sur de Israel, dijo que otro de sus compromisos es fortalecer la presencia israelí en el Néguev y la Galilea, y su visión incluye construir un aeropuerto internacional en el Néguev para los viajeros israelíes, respaldado por un ecosistema único que podría generar 14 mil empleos de calidad.
“Me impulsa profundamente centrarme en la primera línea de la lucha contra el crimen y el terrorismo, una misión a la que dediqué toda mi vida. Con la ayuda de Dios, quiero seguir sirviendo a la nación con dedicación e integridad”, le dijo a JNS.
“Sionismo, nacionalismo, tradición y responsabilidad”
Eti Hava Atia, que ocupa el 20.º lugar en la lista del Likud, le dijo el jueves a JNS que la semana había sido emocionante e intensa, con una agenda cargada de actividades y encuentros con el público.
“Entro en la recta final con una fe profunda en nuestro camino y con el deseo de seguir trabajando por los ciudadanos de Israel”, afirmó.
Atia añadió que la posibilidad de formar un amplio gobierno nacional de derecha está en manos de los votantes.
“El Likud representa el sionismo, el nacionalismo, la tradición y la responsabilidad. Está comprometido con el Estado de Israel, su resiliencia y el bienestar de sus ciudadanos, siempre guiado por los valores sionistas”, sostuvo.
Entre sus prioridades, Atia mencionó el apoyo a las comunidades desfavorecidas, las mujeres y los adultos mayores, la reducción de la desigualdad social y económica y la garantía de que todos los ciudadanos tengan igualdad de oportunidades y puedan vivir con dignidad y seguridad.
El diputado Amit Halevi, que ocupa el 33.º lugar en la lista del Likud, le dijo a JNS que el partido es el más adecuado para conducir el país desde el punto de vista de la seguridad nacional.
“Israel está en medio de una guerra, y ganarla depende de la visión estratégica, de la comprensión del enemigo y de saber qué hace falta para la victoria. Gadi Eisenkot (del partido Yashar) y Yair Golan (de Los Demócratas) no solo no resistirían la presión de la comunidad internacional, sino que además comparten la mentalidad de Oslo”, afirmó Halevi.
Halevi describió las elecciones como muy reñidas, pero sostuvo que a la oposición le bastarían 48 escaños para formar gobierno si lograra el apoyo externo de los partidos árabes.
Moshé Saada, que ocupa el 17.º lugar en la lista de candidatos del Likud, le dijo a JNS que las elecciones se reducen a elegir entre Netanyahu y Eisenkot, que tienen visiones del mundo fundamentalmente distintas.
“Netanyahu tiene una visión centrada en la victoria. Vimos los cambios estratégicos que impulsó y cómo cambió la realidad en Gaza, Líbano, Siria e Irán. Eliminamos a su dirección política, científica y militar”, sostuvo.
Saada añadió que Netanyahu es el único líder capaz de coordinar a un nivel tan alto con el presidente estadounidense Donald Trump.
“El propio Trump dijo que Netanyahu es el único con el que está dispuesto a ir a la guerra porque confía en él”, afirmó.
Saada dijo que, si vuelve a ser elegido para la Knéset, se centrará en la reforma judicial, en vincular los beneficios estatales al servicio en las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) y en impedir que ejerzan la medicina en Israel los médicos egresados de universidades que considera incubadoras de terrorismo, como la Universidad Al Quds de Abu Dis, en las afueras de Jerusalén.