El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu advirtió el miércoles que un gobierno que dependa de partidos islamistas no podría hacer frente al islam radical y “nos destrozaría desde dentro”.
En un mensaje en X, el mandatario calificó esa posibilidad como “una cuestión de nuestra propia supervivencia”.
Además, Netanyahu reiteró su llamado a formar un amplio gobierno nacional encabezado por el Likud, que incluiría a todos los integrantes de su bloque de derecha y a cualquier partido sionista dispuesto a sumarse.
El primer ministro acusó a los líderes de la oposición de anteponer sus intereses políticos al buscar un gobierno minoritario que dependería de partidos que, según él, apoyan el terrorismo.
Asimismo, exigió una investigación exhaustiva sobre la presunta injerencia extranjera en las elecciones a la Knéset del 27 de octubre, en referencia a una pesquisa de la Agencia de Seguridad de Israel (Shin Bet) iniciada por orden del presidente del Comité Central Electoral juez Noam Sohlberg.
Sin embargo, Sohlberg afirmó que las pruebas disponibles no ponen en duda los resultados electorales.
אזרחי ישראל היקרים,
— Benjamin Netanyahu - בנימין נתניהו (@netanyahu) November 4, 2026
האסלאם הקיצוני הוא האתגר שמפרק היום מדינות באירופה. זהו האתגר שמאיים גם עלינו. הוא מאיים מבחוץ על ידי איראן וגרורותיה, ומבית על ידי מפלגות אסלאמיסטיות של תומכי טרור.
הם חותרים למחוק את הזהות היהודית של מדינת ישראל. הם אומרים זאת בגלוי. הם חותרים למנוע מאיתנו… pic.twitter.com/t4K7pRiiOH
El lunes por la noche, Netanyahu tendió la mano a la oposición y le ofreció formar un gobierno de unidad bajo su liderazgo, aunque las posibilidades son escasas dada la determinación de sus rivales de apartarlo del cargo.
“El público en Israel no quiere un gobierno que dependa de Ra’am y la Lista Conjunta, partidos que apoyan el terrorismo y rechazan la existencia del Estado judío”, publicó Netanyahu en X ese día, en referencia a las dos formaciones árabes.
“Una clara mayoría del público judío eligió al Likud como el partido más grande y a mí, como primer ministro, para encabezar el próximo gobierno. Aspiramos a formar un gobierno amplio con nuestros socios y con cualquier partido que desee sumarse y no apoye el terrorismo. Estoy abierto a mantener conversaciones al respecto”, agregó.
Por su parte, los líderes de la oposición interpretaron los resultados de otra manera y sostienen que el Likud sufrió una derrota contundente, aunque lo cierto es que hay un estancamiento político, ya que ningún bloque obtuvo suficientes escaños para formar gobierno.
La coalición de Netanyahu cuenta con 53 escaños frente a 48 de la oposición, mientras que el Likud sigue siendo la mayor fuerza, con 27, frente a los 21 de Yashar.