Según una nueva investigación de la oenegé UN Watch, publicada el lunes, el Organismo de Obras Públicas y Socorro de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina (UNRWA) exageró el cumplimiento de las las reformas prometidas a los gobiernos donantes tras revelarse que algunos de sus empleados participaron en la masacre del 7 de octubre de 2023.
UN Watch documentó que, si bien la UNRWA afirmó públicamente haber completado 41 de las 50 reformas recomendadas por el Informe Colonna, muchas de ellas solo se implementaron sobre el papel.
BREAKING: New report reveals UNRWA still cannot screen its workforce for Hamas.
— UN Watch (@UNWatch) September 14, 2026
UNRWA told the world it completed 41 of 50 “reforms.”
We checked every one.
At most, it's 13.
Meanwhile, their Hamas teachers, school principals, and unions remain. https://t.co/5i9as1qSfG
“La UNRWA se ha autoevaluado y se ha otorgado una calificación excelente”, declaró Hillel Neuer, director ejecutivo de UN Watch. “Emitir una política no es lo mismo que aplicarla. Dar por concluida una recomendación no significa que se haya resuelto el problema subyacente”.
UN Watch afirmó que la principal herramienta de la UNRWA para detectar actividades terroristas sigue siendo la lista de sanciones del Consejo de Seguridad de la ONU, que no incluye a Hamás ni a la Yihad Islámica Palestina. Los investigadores también descubrieron que la agencia clasificó las revisiones del Estatuto del Sindicato del Personal como completadas tras transmitir un borrador que los sindicatos nunca aprobaron. Además, una recomendación se cerró oficialmente por considerarse inviable, pero aun así se contabilizó como si estuviera en proceso de finalización, y las reformas educativas se evaluaron según los procedimientos administrativos en lugar del contenido curricular.
El Informe Colonna fue encargado originalmente por el Secretario General de la ONU, António Guterres, después de que los donantes internacionales suspendieran o pausaran aproximadamente 450 millones de dólares en financiación. Dieciséis Estados donantes tomaron esa medida después de que Jerusalén revelara que 12 empleados de la UNRWA habían participado directamente en la masacre y secuestro perpetrados por Hamás en el noroeste del Néguev el 7 de octubre, lo que llevó a los gobiernos a anunciar la suspensión de la financiación.