Al menos seis personas murieron y 28 resultaron heridas el viernes después de que unos hombres armados no identificados abrieran fuego durante un funeral en una iglesia ortodoxa griega de Hmoud, en Jordania, según informaron fuentes oficiales.
El rey Abdullah II de Jordania afirmó que los responsables del atentado terrorista perpetrado cerca de la ciudad de Karak se enfrentarían a “las penas más severas”.
“Quienquiera que imagine que las balas de la traición pueden dividir las filas de los jordanos fracasará en su intento ante nuestra firmeza y unidad”, declaró Abdullah. “La sangre de los jordanos es preciosa, y actuaremos con mano de hierro contra cualquiera que ataque este país”.
Según se informa, los agresores siguen en libertad. La BBC publicó imágenes de vídeo del atentado en las que parece verse al menos a tres hombres armados abriendo fuego contra la iglesia.
El primer ministro jordano declaró tres días de luto en respuesta a los atentados y anunció que las banderas ondearían a media asta en todo el país.
Los cristianos constituyen alrededor del 2% de la población de Jordania, según la edición de 2025 del World Factbook de la CIA.
Mohammad al-Momani, portavoz del Gobierno jordano, escribió el viernes que los cristianos son “una parte auténtica e indivisible de nuestro tejido nacional” y “socios en la historia, el presente y el futuro de Jordania”.
Los atentados terroristas en Jordania son poco frecuentes. En 2016, el ISIS reivindicó un atentado contra la fortaleza cruzada de Karak que se saldó con 14 muertos, entre ellos un turista canadiense.
Mike Waltz, embajador de Estados Unidos ante las Naciones Unidas, calificó las noticias del viernes de “devastadoras”.
“Rezo por las víctimas, sus familias y todos los afectados por este ataque depravado y brutal contra un lugar de culto”, escribió. “Los ataques contra los cristianos siguen intensificándose en todo el mundo y deben detenerse”.