Las fuerzas de seguridad israelíes incautaron la semana pasada una ametralladora emplazada en una azotea con vista a una posición de las FDI cerca de Hebrón, en Judea y Samaria, informó el jueves la Policía de Israel.
La ametralladora MG-34, desarrollada en Alemania en la década de 1930 y que fue un arma estándar de las fuerzas armadas de la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial, se encontraba en la azotea de un edificio residencial. También se recuperaron aproximadamente 100 cartuchos de munición de 7.62 mm.
El hallazgo se basó en información de inteligencia sobre una reciente prueba de campo del arma en cuestión, según informó la policía.
De acuerdo al comunicado, “se utilizó en conflictos locales (entre palestinos) y podría usarse para desestabilizar la situación de seguridad en la zona”. Añade que se realizarán análisis forenses del arma y las balas para localizar a los sospechosos.
En una redada separada en la aldea de Beit Ummar, las fuerzas de seguridad incautaron una metralleta tipo Carlo y arrestaron a un palestino de unos 30 años.
Según informó la policía, las fuerzas de seguridad encontraron un rifle de caza la noche del miércoles durante una operación en la aldea de Fasayil, en el valle del Jordán.
Asimismo, el miércoles, las fuerzas de seguridad encontraron munición de 5.56 mm, piezas de fusil M16 y un chaleco cerámico durante una redada en el campamento de Shuafat, en Jerusalén, donde detuvieron a un sospechoso árabe-israelí de unos 20 años.
Las operaciones tenían como objetivo “aumentar la seguridad de los ciudadanos del Estado de Israel dondequiera que se encuentren, al tiempo que se frustraba de forma contundente la participación de estas peligrosas [armas] en actividades delictivas o terroristas”, informó la policía.
Por otra parte, el Canal 14 de Israel informó esta semana que la policía arrestó el mes pasado a un hombre de 24 años de Qalansawe, una ciudad árabe-israelí cerca de Netanya, bajo la sospecha de que estaba involucrado en una red de contrabando de armas y trata de personas con vínculos con criminales palestinos en Judea y Samaria.
El hombre, Mohammed Abu Ras, participó en una operación encubierta en la que un agente de policía engañó a traficantes de armas para que le vendieran un fusil M-16 y una pistola. Posteriormente, la policía arrestó a los vendedores y allanó el complejo de Qalansawe, donde también detuvieron a Abu Ras. Durante el allanamiento, la policía encontró a seis palestinos que residían ilegalmente en Israel.
Según el informe, Abu Ras trabajaba como instructor para jóvenes considerados de alto riesgo de caer en la delincuencia. No tenía antecedentes penales. La policía lo localizó gracias a una huella dactilar que dejó en un artefacto explosivo sin detonar hallado en Qalansawe. Compararon esa huella con una fotografía del dedo de Abu Ras, obtenida de su teléfono móvil tras sospechar que traficaba con armas, según el reportaje del Canal 14.