El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, declaró el miércoles que espera que el control que ejerce Irán sobre el estrecho de Ormuz pierda su peso estratégico una vez finalizada la guerra, y predijo que los oleoductos serán desviados para evitar esta vía marítima vital.
En declaraciones a Linsey Davis, presentadora de “ABC News Live Prime”, Netanyahu dijo que había previsto que Irán podría intentar bloquear el estrecho, una ruta por la que transita aproximadamente una quinta parte del suministro mundial de petróleo, pero afirmó que era imposible predecir con precisión las consecuencias.
“Pensé que podrían hacerlo, pero también pensé que tendrían que considerar cuáles serían las consecuencias si lo hacían, y nadie podría predecir eso con exactitud”, dijo.
Netanyahu afirmó que, una vez concluido el conflicto, el estrecho perderá gran parte de su influencia, ya que la infraestructura energética se trasladará a otros lugares.
“No creo que el estrecho vaya a ser una herramienta de presión tan poderosa, porque se desviarán los oleoductos del estrecho hacia el Mar Rojo, y de allí a Israel y el Mediterráneo”, afirmó. “Podemos desbloquear este punto estratégico, y lo haremos”.