Opinión
Los cristianos de Oriente Próximo han vivido como ciudadanos de segunda clase, con una discriminación constante y la amenaza inminente de la violencia en el mejor de los casos.
Para quienes callan ante las atrocidades que ocurren en Irán, los Derechos Humanos han dejado de ser universales. Se han vuelto instrumentales.
¿Recompensamos a los regímenes que despliegan fuerzas blindadas contra su propio pueblo? ¿O admitimos por fin que el silencio es complicidad?
Cuando el odio ideológico de los médicos vale más que su juramento de curar.
No permitamos que la teología política nos divida.
Aunque los dos Estados del Golfo, de mayoría musulmana, han sido históricamente aliados cercanos basados en intereses y adversarios compartidos, en los últimos años han experimentado una creciente competencia estratégica.
El reconocimiento por parte de Israel de tales derechos en Jordania podría cambiar elementos del debate internacional y cuestionar algunos supuestos predominantes en los movimientos políticos progresistas.
El orden exige la derrota no sólo de una fuerza armada, sino de la ideología y las estructuras de poder que la sustentaban.
Los países tienden a caer en patrones de comportamiento asfixiantes. Trump sacude el viejo sistema y hace que los líderes se enfrenten al mundo tal y como es.
La comunidad sólo crece realmente cuando hay momentos visibles y cotidianos en medio del campus que dicen: estamos aquí, y no nos escondemos.
Entre otras críticas, el sitio web JusticeInfo.Net ha señalado que los jueces del tribunal han “desatado múltiples controversias sobre su moralidad, integridad o independencia”.
Esta política va más allá de la campaña original de “máxima presión” y funciona en cambio como un asedio económico dirigido directamente a la capacidad del régimen para financiar la represión.