Las comunidades judías de Argentina, Australia, Canadá, Francia, Alemania, el Reino Unido y Estados Unidos, agrupadas en el Grupo de Trabajo de las Grandes Comunidades contra el Antisemitismo J7, instaron a los Estados miembros de las Naciones Unidas que tengan en cuenta la lucha contra el odio a los judíos cuando elijan al próximo secretario general.
“Las Naciones Unidas se fundaron sobre la promesa de la igualdad en dignidad, los derechos humanos y la protección de todos los pueblos”, escribió el J7 en una carta abierta publicada el 22 de septiembre.
Sin embargo, según el grupo, el antisemitismo, que “se expresa en la conducta de titulares de mandatos, en materiales producidos bajo el emblema de la ONU y en una cultura a la que se permitió arraigar en partes del sistema de derechos humanos”, está “entre sus fallas graves”.
El grupo, que reúne a las mayores comunidades judías fuera de Israel, difundió la carta antes de la cuarta votación informal del martes en la carrera por el próximo secretario general.
António Guterres, el secretario general saliente, ha recibido críticas frecuentes de Israel y de organizaciones judías. Según el J7, su reemplazo es un “momento decisivo para las Naciones Unidas y para la lucha contra el antisemitismo”.
Marina Rosenberg, vicepresidenta sénior de asuntos internacionales de la Liga Antidifamación (ADL), le explicó a JNS que la carta se organizó “porque consideramos importante presentarnos con una sola voz y un mensaje claro, pidiendo a los Estados miembros de la ONU que elijan con sabiduría al próximo secretario general, para que esa persona ponga el antisemitismo en el centro de la agenda de la ONU y no lo trate como algo secundario”.
Rosenberg ya le había contado a JNS que, en las reuniones de la semana pasada entre delegaciones extranjeras y grupos judíos al margen de la Asamblea General de la ONU, la carta generó reacciones dispares.
Algunos países “entienden que con un nuevo secretario general se abre una oportunidad para cambiar realmente este debate y la manera en que las Naciones Unidas vienen actuando respecto de Israel y de los asuntos judíos”, señaló.
Evan R. Bernstein, director ejecutivo de B’nai B’rith International, le dijo a JNS que la carrera por la Secretaría General surgió en las conversaciones al margen de la Asamblea General, pero que “nadie profundizó demasiado en el tema”.
“Había ciertos puntos clave que necesitábamos plantear”, explicó.
Según Bernstein, los Estados miembros “van a tener que ver cómo abordarlo a medida que avance la elección”.
‘Las fallas tienen consecuencias reales’
El grupo de trabajo insta al próximo secretario general de la ONU a adoptar la definición de trabajo de antisemitismo de la Alianza Internacional para el Recuerdo del Holocausto (IHRA) y a considerar el nombramiento de un enviado especial sobre antisemitismo.
También pide reformas en el sistema de derechos humanos de la ONU, “cuyos productos se filtran en el discurso político de los Estados miembros y en la vida cotidiana de las comunidades judías de todo el mundo”.
El grupo reclama al organismo que cree “procesos de selección rigurosos y transparentes para el nombramiento de funcionarios y titulares de mandatos en todo el sistema de la ONU”.
Por último, los firmantes piden que las Naciones Unidas dejen de destinar recursos a “mecanismos que señalan a un pueblo o a un Estado para someterlo a presiones económicas o de reputación de una manera que no se aplica a ningún otro”.
“Estas fallas tienen consecuencias reales para las comunidades judías que representan nuestras organizaciones y para la credibilidad de la propia institución”, afirmó el grupo.
Rosenberg le aclaró a JNS que el grupo no respalda a ningún candidato a secretario general, algo que, según dijo, puede ser “contraproducente”.
“Queremos ser muy precisos y actuar con inteligencia. Básicamente, planteamos las demandas a los países y lo que deberían tener en cuenta al elegir al secretario general, sin decirles qué deben o no deben hacer ni hacer la búsqueda por ellos”, manifestó.
Respaldar ahora a un candidato “sería una forma de acabar con esa candidatura”, le indicó William Daroff, director ejecutivo de la Conferencia de Presidentes de las Principales Organizaciones Judías Estadounidenses
a JNS. La Conferencia de Presidentes y uno de sus miembros, la ADL, forman la parte estadounidense del J7.
“Pero estamos muy atentos y valoramos mucho el trabajo de muchos Estados miembros para asegurar que el próximo secretario general sea alguien comprometido con reformar la institución de las Naciones Unidas. Entre otras cosas, convirtiéndola en un opositor real y eficaz del antisemitismo, en lugar de un propagador y un caldo de cultivo del antisemitismo”, agregó.